Viajes misioneros de corto plazo

44 Un viaje misionero de corto plazo puede ayudar al crecimiento espiritual de la Iglesia entera. Una de las mayores ventajas es que se puede realizar con cualquier iglesia sin importar su tamaño o sus recursos económicos. Un viaje misionero de corto plazo puede darle a los miembros de la Iglesia y a los que viajan especialmente, un objetivo que los motive en el futuro.

Un viaje de estos también nos permite participar, en obediencia a la Biblia, en el desarrollo de la gran Comisión. Un viaje misionero despierta el interés por las misiones en toda la Iglesia. Es un gran motivador especialmente entre los jóvenes y puede tocar el corazón de algunos para dedicar su vida a la obra del Señor.

Además, un viaje misionero de corto plazo puede ayudar a desarrollar las habilidades y actitudes entre los miembros del equipo de misiones que ayudarán al crecimiento de la Iglesia.

 

¿Cómo planificar un viaje de corto plazo?

En primer lugar debe existir un objetivo claro para el viaje misionero. Por objetivo claro entendemos que sabemos exactamente lo siguiente:

Hemos identificado un lugar específico fuera de nuestra ciudad pero dentro de nuestro país al que vamos a viajar. Algunas congregaciones pueden organizar viajes a corto plazo a otros países, en esos casos vale la pena calcular costos y determinar qué trámites legales se deben realizar antes de ingresar a otro país.

Además de haber identificado el lugar específico a donde queremos llegar, también hemos contactado con alguna familia misionera, o alguna iglesia local que sirva de punto de contacto.

Teniendo lugar y gentes adónde vamos a dirigirnos, es muy necesario también tener un presupuesto de cuánto costará por cada persona el viaje.

Hemos establecido juntamente con el liderazgo de la iglesia y las gentes a quienes vamos a visitar un cronograma de actividades.

Previo a iniciar un viaje misionero de corto plazo es muy importante considerar que tipo de objetivo va a tener el mismo.

Servicio. Los objetivos de servicio se enfocan en ayudar a los pobres, apoyar en algún trabajo de construcción, etcétera. Ofrecer una habilidad necesitada en el lugar al que vamos, testificar de Cristo, obras en la iglesia local e incluso testimonios.

 

Discipulado. Visitar una comunidad en acción, predicar la palabra, enseñanza en iglesias, determinar la visión global de Dios para su reino, batalla espiritual, establecer relaciones con otras congregaciones, aprender sobre el trabajo que Dios hace en otros lugares.

 

Los siguientes son algunos pasos recomendados:

  1. Consiga información de los participantes del viaje. Especialmente averigüé en qué fechas pueden viajar, el número aproximado de interesados en el viaje, el rango de edades, las habilidades de cada persona y disponibilidad de recursos para el viaje.
  2. Establezca un lugar. Se recomienda organizar el primer viaje misionero de corto plazo dentro de nuestro país; se puede por ejemplo localizar alguna iglesia con la que tengamos algún contacto que se ubique en otra ciudad, preguntar por alguna necesidad que ellos tengan y que nosotros podamos apoyar o ayudar a resolver. Supongamos que alguna congregación se encuentra en proceso de construcción y necesitan mano de obra para colocar el techo por ejemplo; podemos entonces invitar a varios hermanos que tengan la suficiente fuerza para trabajar por espacio de uno o dos días en ese lugar. Si en nuestra iglesia y médicos se pueden organizar visitas con el objetivo de hacer consultas; si tuviéramos alguna otra clase de profesionales se puede utilizar la experiencia y lo que ya saben para organizar otro tipo de actividades que pudieran ser necesarias. En este momento lo más importante es que es lo que necesitan las otras gentes y si podemos entonces nos comprometemos a ayudarlos. Algunas veces las congregaciones en otras ciudades organizan campañas misioneras y entonces podríamos apoyarles repartiendo volantes o llevando biblias, nuevos testamentos y cualquier otro tipo de apoyo que se requiera en estos casos. El momento de calamidad son muy importantes los viajes misioneros de corto plazo, ya que así podemos apoyar a las personas que pueden haber sido damnificadas. Aquí vale mucho la creatividad de quien organiza el viaje y la receptividad de quienes están en el otro lugar.
  3. Reunión de orientación. Después de haber identificado el lugar y las personas que quieran viajar se debe organizar una primera reunión de orientación donde se explica claramente las posibles fechas del viaje, que tarea se va a realizar, que clase de personas necesitamos que viajen, cuánto dinero va a costar, cuánto tiempo vamos a estar en el lugar, donde dormiremos, donde comeremos y qué hacer en caso de alguna emergencia o dificultad. Se debe ser muy específico en el tipo de ropa que se debe usar, materiales que hay que llevar y los riesgos que existen a la hora de viajar. Algunas congregaciones hacen firmar a las personas un documento donde se libera tanto a la Iglesia enviado ahora como la receptora de cualquier responsabilidad en caso de accidentes. En esta misma reunión de orientación debe indicarse claramente qué tipo de comportamiento se espera de cada persona, quienes están a cargo y qué hacer en caso de que alguien no obedezca las instrucciones. Todas las personas interesadas en el viaje deberán firmar un contrato de viaje.
  4. Viaje. Como ya se dijo al inicio, el viaje misionero de corto plazo debe de tener un objetivo específico, debe de poder medirse el resultado y especialmente deben servir para despertar la conciencia misionera en la Iglesia. En la planificación del viaje misionero debe establecerse claramente un cronograma de tareas, es decir definir claramente qué se hará cada hora y cada día que estemos en el lugar que vamos a visitar.
  5. Transporte. Cuando los grupos son grandes usualmente se contrata transporte especial.
  6. Retorno. Al retorno del viaje misionero se debe organizar una reunión para evaluar los resultados. Es recomendable que esta reunión se haga al menos dos o tres semanas después de que ha finalizado el viaje con el objetivo de que se haya calmado la excitación inicial y podamos determinar exactamente cuáles han sido los aprendizajes.

Cuando estemos formando los grupos es muy importante considerar algunos elementos, en primer lugar es necesario considerar la edad de los participantes, en algunos casos es necesario estipular a que edades pueden participar y quienes no, algunas veces los niños y los ancianos pueden ayudar y otras no. Con mucho amor se debería rechazar aquellas personas que no aporten al viaje, otra situación muy importante a considerar es la seguridad, en Guatemala es necesario evitar viajar de noche y de ser posible viajar siempre en caravana, que aquellos hermanos que decidan llevar su propio vehículo no se aparten del grupo por su propia seguridad. De igual forma, al llegar al lugar a donde vamos a realizar nuestro proyecto se debe tomar en cuenta la situación de las instalaciones o de los lugares en donde se esté trabajando, debe de existir una jerarquía específica de forma que las personas no se expongan a peligros innecesarios.

 

La salud es otro motivo de consideración, sólo deberían viajar personas que estén en un estado de salud óptimo y al llegar considerar la calidad del agua potable. Hay que tener mucho cuidado si se va a rechazar comida que los hermanos que nos reciben ofrecen, ya que podemos ofenderlos y en lugar de que sea un viaje que sirva para el engrandecimiento de la obra del Señor, dejemos el lugar con un mal recuerdo.

Por último y no menos importante es necesario considerar el tipo de iglesia o espiritualidad de los anfitriones. Uno no puede llegar a criticar cómo vive la gente en otro lugar, debe tenerse especial cuidado en no ofender a las personas aún si consideramos pecaminoso lo que estén haciendo.

Muchas veces la congregación que visitemos o los hermanos en donde nos vamos a esperar son gente pobre, antes de viajar se debe tomar en cuenta que el mejor pagar por nuestra comida o en su defecto llevar víveres para que no seamos gravosos para nuestros anfitriones.

Finalmente algunas recomendaciones para tratar con los anfitriones:

  1. muestra respeto por sus anfitriones utilizando maneras apropiadas de saludar especialmente a los más ancianos.
  2. Preguntar a los anfitriones por su familia.
  3. Ser un buen observador y oidor, preguntar con mucha cortesía y educación.
  4. Vestir apropiadamente para mostrar honor a la cultura de quienes nos reciben.
  5. Actuar con mucha discreción y educación con las personas del sexo opuesto.
  6. Mostrar todo el tiempo gratitud por el hospedaje y la comida por muy pobre que sea.
  7. Nunca perder el temperamento o como se dice vulgarmente “perder los estribos”.
  8. Pedir permiso siempre que se va a tomar una fotografía.
  9. Mostrar empatía y no lastima por las gentes o el lugar que visita. Empatía significa ponerme en los zapatos del otro, mientras que la lástima es una muestra de condescendencia o superioridad y todos somos hijos del mismo Dios.
  10. Ser flexible con el tiempo.
  11. Nunca se aconseja regalar dinero en efectivo.

 

Líder del viaje.

Un líder de viaje es aquella persona seleccionada por el liderazgo de la iglesia para hacerse cargo de la organización y desarrollo del viaje misionero de corto plazo. El líder debe tener don de mando, ser organizado, habilidad de trabajo en equipo y predicar con el ejemplo. Siempre que se inicie cualquier reunión o se termine el líder debe pedir a alguien que ore por el buen desarrollo.

About Aroldo David Noriega

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