Hay gente a la que le gusta hablar y cuando están al teléfono o en persona no les molesta si la conversación se extiende más de la cuenta; otras personas si bien no les gusta hablar mucho les gusta crear relaciones o amistades y entonces pueden desviar la atención de la necesidad del cliente hacia asuntos íntimos o familiares; todavía hay otra clase de personas a las que no les gusta palabrería ni quieren saber nada personal, quieren ir directamente al grano y no perder el tiempo. La cuarta y última clase de persona es aquella a la que le cuesta decidirse; usted irá algo y esta persona se tomará su tiempo para pensarlo.

El cliente “no mal gastes mi tiempo”.

Este tipo de persona es directo, competitivo, decisivo, le gusta forzar a las demás personas a adoptar su propio punto de vista y tienen un carácter dominante. Ellos no quieren gastar su tiempo contigo, ellos quieren que hagas lo que están pidiendo de forma inmediata.

Cuando tratamos con gente que tiene este estilo de comunicación, debemos ir directos al., Si se puede o no se puede hacer lo que ellos dicen y si lo vamos hacer cuando tiempo va a tardar. Ellos tomarán la decisión de aceptar o no nuestra petición. No se ponga hablar del tráfico o del tiempo, estas son palabras o conversaciones muy simples para este tipo de cliente, los hace sentirse frustrados y enojarse con facilidad. A esas personas hay que darles la imagen completa de las cosas o los puntos generales. Si quieren más detalle ellos preguntarán.

Cuando un cliente de este tipo se molesta o se frustra pueden volverse obstinados, inflexibles y no querrán ceder. Estas personas tienden a ser autocráticas y arrogantes, generalmente se lo dirán directamente y tratarán de obligarlo a hacer lo que ellos quieren. Si es posible y esto no compromete la atención a los demás clientes o los negocios de la misma compañía, es bueno dejarlos ganar de vez en cuando. Lo que no podemos hacer es ceder a sus chantajes; afortunadamente no hay muchos de ellos.

El cliente amigable.

Este tipo de clientes les gustaba más hacer cualquier negocio al nivel personal. Puede hacer que nos regalen un dulce o esperen que le sirvamos un café. Quieren sentirse bien venidos en la empresa, quieren encontrar un lugar amigable, tienden a ser sociables, entusiastas y conversadores.

Cuando nos comuniquemos con un tipo de clientes amigables, nosotros amén debemos ser cálidos y amigables. A esta persona les gusta tocar así que un abrazo no les cae mal siempre y cuando la política de la compañía lo permita o el tipo de producto que vendemos o la confianza que tenemos con ellos. Preguntarles cómo descienden, cómo estuvo el tráfico es para ellos agradable. Esta es gente a la que le gusta hablar por lo tanto hay que dejarlos hablar de vez en cuando. No debemos ser cortantes con este tipo de personas porque si no los defenderemos. Cuando uno de estos clientes amigables se enoja empiezan a hablar y hablar y a contar las malas experiencias que han tenido y nosotros si los estamos atendiendo vendemos que parafrasear mucho de lo que dicen.

El cliente humilde.

La gente que prefiere este tipo de comunicación es paciente por naturaleza, pero también son persistentes, analíticos, racionales, dependientes, fieles y humildes. Les gusta trabajar con gente que se preocupa por ellos. Prefieren un ambiente de baja tensión donde hay armonía. Éstas personas valoran su espacio personal y no les gusta ser tocados.

Cuando conversemos con un cliente humilde, usted debe tratar de iniciar la conversación, en vista de que no les gusta hablar tanto es necesario hacer muchas preguntas para determinar cuáles son sus necesidades. Hay que tener paciencia con ellos, tratar de apurar los sólo los frustrará o enojará. Cuando un cliente humilde se enoja se desconecta completamente y pueden llegar a ser inflexibles a la hora de razonar. Para ganarnos su confianza debemos ponernos de su lado o buscar aquellas cosas en las que si estamos de acuerdo.

El cliente indeciso.

El cliente indeciso tiende a ser metódico, conservador, cuidadoso y a veces obediente. Tienden a ser perfeccionistas, esperando excelencia y estableciendo altos estándares para ellos y los demás. A estas personales gusta escuchar los hechos o datos y toda la información relacionada. No les interesa hacer amistad pero tampoco son amenazadores. Debido a que esperan excelencia, asegúrese de explicarles toda la información y escuchar exactamente lo que quieren. Hay que evitar cualquier informalidad o situaciones amigables, a ellos les gusta la gente organizada y no les gusta correr riesgos. Cuando se frustran son difíciles de complacer y procure no hacer ningún comentario que pueda ser tomado como una ofensa personal.

¿Cómo adaptarse a los estilos de cliente?

El objetivo de cualquier comunicación es comprender las necesidades de la otra persona. Como esto es verdadero, la clave para atender cualquier clase de clientes es adaptarse a su estilo de comunicación y comprender o descubrir las necesidades que los trajeron a nosotros. Usualmente tendemos a comunicarnos mejor con aquellas personas con quienes compartimos el mismo estilo de comunicación. En atención al cliente nuestro trabajo consiste en descubrir el tipo de cliente que tenemos enfrente y adaptarnos a su estilo.

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