La biblia y la misión de Dios

La biblia y la misión de Dios

cropped-bigstock_Preacher_With_Bible_2744482.jpgLa Biblia entera gira alrededor de la persona de Jesucristo y su misión. Jesús dijo: “el Cristo sufrirá pero se levantará de los muertos al tercer día, el arrepentimiento y perdón de pecados debe ser predicado en su nombre a todas las naciones, empezando por Jerusalén” Lucas 24 versículos 46 y 47.  (Parafraseado)

 

¿Podemos afirmar entonces que toda la Biblia es acerca de una misión? No, si creemos que las misiones es algo que nosotros hacemos. La misión no es nuestra, es de Dios. No es que Dios le ha dado una misión a su Iglesia en esta tierra, la realidad es que Dios tiene a su Iglesia en esta tierra para cumplir su misión.

Desde Génesis conocemos que Dios ha hecho un pacto eterno para bendecir a todas las naciones por medio de los hijos espirituales de Abraham. Jesús no solamente vino al mundo; él fue enviado con una misión. En su bautismo Jesús recibió la afirmación de su verdadera identidad y misión. La misión del ciervo que tiene que ser agente de la salvación de Dios alcanzando los límites de la tierra. (Isaías 49 versículos seis). La misión del rey mesías era por un lado gobernar la tierra y recibir las naciones como herencia. Salmo 2: 8. La misión emana de la identidad de Dios y su hijo. La misión para nosotros significa que participamos en los propósitos del pueblo de Dios para redimir toda la creación.

 

Esto echa por la borda algunas de las ideas comunes que tenemos sobre la misión y que hemos escuchado a lo largo de nuestra vida cristiana. Constantemente nos obliga a abrir los ojos a la gran figura, en lugar de conformarnos con quedarnos en nuestro pequeño templo, la única orden que tenemos nos ha sido dada a nosotros en la Biblia.

 

Tarea:

Busquen su Biblia los siguientes versículos, haga un pequeño comentario sobre lo que usted comprende por cada uno de ellos. Realice su trabajo en una página de texto y lo cargamos en el área de tareas del curso.

  • La visión de Dios. Isaías 66:18
  • El gran pacto de Dios. Génesis 12:2,3.
  • La herencia de Dios. Salmo 2: 7y 8
  • El acto más grande de Dios. Juan 3:16.
  • La gran invitación de Dios: Marcos 1:17.
  • El gran mandamiento de Dios: Mateo 22:37-39.
  • La gran Comisión de Dios: Mateo 28:18-20.
  • DUNAMIS La gran fuerza de Dios. Hechos 1:7-8.
  • La gran salvación de Dios: Apocalipsis 7:9-10

 

¿Esta su iglesia involucrada en el desarrollo de la gran Comisión para este mundo?

La palabra de Dios es clara y ha dado un mandamiento; las necesidades de las almas del mundo hacen urgente obedecer. Cuando unimos fuerzas para el trabajo de la evangelización mundial nos convertimos en socios del mismo trabajo con Dios en la mayor empresa que el mundo jamás ha conocido. Debemos estar conscientes que la gente se perderá en la eternidad si no escuchan nunca la salvación de Dios y desarrollan una relación personal con Jesucristo. Debemos comprender de qué manera Dios ha prometido traer la salvación a este mundo; debemos recordar que Dios ha guardado su Iglesia y la ha sostenido a través de los siglos; en cada tiempo llamó a alguien para cumplir su tarea.

 

Este es el siglo de África, Asia y América Latina, las iglesias necesitan unirse para avanzar el reino de Dios en esos lugares. Sin embargo hay al menos seis barreras que debemos enfrentar antes de comenzar a trabajar para el reino de Dios.

  1. Primero lo primero. En Juan capítulo 15 Jesús nos da la llave de una vida victoriosa en Cristo, en términos claros el habla de la necesidad de vivir una vida dependiente de él. Tal como la rama de la vida depende del árbol para sobrevivir nosotros también no podemos vivir separados de él. La mejor manera en que podemos vivir activamente esa dependencia de Cristo es por medio de la oración, cuando fracasamos o no oramos estamos en esencia haciendo una declaración de independencia cuyos resultados inevitablemente harán que dejemos de llevar fruto y eventualmente podríamos sacarnos y caer del árbol. La oración debe ser la primera y la más fundamental de todas las tareas en cualquier nivel de la Iglesia y eso incluye la misión. Como motivador o movilizador de las misiones deberíamos mantener ante la congregación peticiones específicas de oración por aquellos que se encuentran al frente de la batalla en las misiones. Oremos regularmente por las agencias misioneras por las familias de misioneros y por las personas que ofrendan constantemente para la misión.

 

  1. Evalúe su posición presente. Antes de iniciar cualquier proyecto misionero o no dentro de la iglesia o a nivel personal, necesariamente tenemos que evaluar nuestro estado espiritual presente. Una vez habiendo evaluado nuestra propia condición podemos proceder a evaluar también la situación general de nuestra Iglesia en relación con la misión. Podríamos hacernos las siguientes preguntas:

 

  • ¿El liderazgo de la iglesia enseña con el ejemplo a obedecer el mandato de la Gran Comisión como la tarea principal de la iglesia?
  • ¿Su Iglesia local tiene un equipo que apoya, capacita y anima para que todos los ministerios y miembros de la iglesia se involucren en el cumplimiento de la Gran Comisión?
  • ¿Tiene la iglesia, prioridades claras y objetivos realistas para el involucramiento en la misión?
  • ¿Están los miembros, a través de todos los grupos, consistentemente siendo capacitados que proclamar el Evangelio a todas las naciones es el propósito central de la iglesia?
  • ¿Están los miembros, siendo retados continuamente a involucrarse en proyectos misioneros como parte normal de la vida cristiana?
  • ¿Su Iglesia, activamente anima y apoya misiones de corto plazo y servicios misioneros?
  • Su Iglesia, activamente anima a los miembros a servir en misiones de largo plazo y cuando hay interesados los prepara adecuadamente para ser enviados?
  • ¿Existen reuniones de oración para la misión de manera regular y es parte normal de la vida espiritual de la Iglesia y sus miembros?
  • ¿Su Iglesia activamente se preocupa por los misioneros que han sido enviados y los atiende en sus necesidades financieras y espirituales?
  • ¿Su Iglesia, da una parte sustancial de su ingreso para las misiones?

 

 

  1. Estrategias iniciales:
    • Empiece a hablar de misiones! Para saber cómo piensan los demás.
    • Conduzca estudios sobre misiones. Si no es el pastor, pida permiso antes.
    • Invite a alguien de fuera para que hable sobre misiones
    • Organice un viaje misionero de corto plazo

 

  1. Establecimiento de la visión, misión y estrategias. La visión de la Iglesia tiene que estar basada en la misión. Para el establecimiento de la misión y la visión de la Iglesia te recomendamos revisar los contenidos del material Diseño de Proyectos para la Iglesia Local. Allí se dan algunas pautas para establecer la visión, misión y estrategias de la congregación.

 

Los siguientes son algunas pautas que se dan para iniciar un proceso de planificación estratégica en la iglesia. Este tipo de planificación debe ser realizado por toda la congregación o por lo menos por el liderazgo de la misma, en el peor de los casos si los hermanos que dirigen la congregación, incluyendo al pastor no están interesados en reformular la visión y misión de la congregación vale la pena pedir permiso para crear un comité de misiones y a nivel de comité diseñar entonces una planificación estratégica.

Si la iglesia ya tiene un comité, entonces es muy probable que este tipo de planificación ya fue realizado Juan que no esté escrito en ningún lugar definitivamente hay una razón de ser del Comité.

 

Si no hay comité y no le dan permiso de organizar uno entonces debe hacer como aquel hermano que estaba en un seminario estudiando para ser misionero pero su pastor y los ancianos de la iglesia se oponían; no queriendo ir en contra de la autoridad de sus líderes este hermano empezó a orar para que Dios cambiará el corazón de estas personas. Tres largos años pasaron antes de que fuera invitado por primera vez a explicar sus ideas para el desarrollo de la visión misionera.

 

Visión: Imagine por un momento, que clase de iglesia deseamos tener. ¿Qué clase de Iglesia misionera esperamos que sea la nuestra? Escriba una descripción de lo que usted desea que su Iglesia sea de aquí a 10 o 15 años. Esa es la visión, una visión es una declaración de cómo quisiera yo que fueran las cosas dentro de un tiempo. Es una declaración que puede también corregirse a medida que vamos caminando.

 

Misión: Si la visión nos dice cuál es nuestro destino, la misión nos aclara cuál es el camino que debemos seguir. Por ejemplo, si como visión queremos una iglesia que se preocupe por el desarrollo de la gran Comisión, que ore por los pueblos no alcanzados, que ayude a sostener al menos una familia misionera. La misión entonces nos va decir de qué manera vamos a hacer que los miembros de nuestra congregación se preocupen por la gran Comisión, de qué manera vamos hacer que ellos oren y de qué manera vamos a hacer que ofenden para sostener a una familia misionera. La visión normalmente se redacta en tiempo futuro y la misión en tiempo presente.

 

Diagnóstico: FODA. Aunque el diagnóstico no es parte normal que encuentre uno en la planificación estratégica, siempre es importante poner los pies en la tierra, en este caso debemos determinar cuáles son nuestras fortalezas, nuestras oportunidades, nuestras debilidades y las amenazas que enfrentamos. Por fortaleza entendemos todas aquellas cosas que ya tenemos y que ayudarán a desarrollar la misión y visión; por oportunidades entendemos aquellas fortalezas que no usamos, es decir son cosas que ya tenemos pero que no estamos aprovechando totalmente. En el caso de las debilidades, éstas se refieren a aquellas cosas dentro de nuestra congregación que estorban el desarrollo de la misión y visión misioneras. Una de las grandes debilidades muchas veces lo constituye la misma forma de pensar del liderazgo de la iglesia o de la mayoría de sus miembros. Finalmente las amenazas son aquellas cosas externas sobre las que no tenemos control. La primera fortaleza de toda iglesia es la oración, la que también es una oportunidad porque este es uno de los recursos menos usados. Las debilidades pueden ser todas aquellas preguntas u objeciones que los miembros o el liderazgo de la iglesia tienen a la hora de tratar de impulsar la conciencia misionera. Y la amenaza no nos cabe duda que es el diablo, nuestro enemigo principal.

 

Estrategias: Si la misión nos dice cómo vamos a realizar el trabajo para alcanzar nuestra visión, las estrategias son las grandes ideas sobre las cuales nos movemos. Más adelante enumeramos algunas estrategias que se pueden seguir, por ejemplo crear cadenas de oración, orar por las familias en los servicios misioneros, buscar gente que nos apoye en el trabajo del Comité de misiones, todas estas cosas son estrategias.

 

Objetivos SMART. Una vez que hemos determinado una estrategia a seguir, ésta se convierte en un objetivo. Por ejemplo si deseo empezar una cadena de oración, se dice que los objetivos deben de ser específicos, medibles, alcanzables, realistas y temporales. Si mi estrategia es una cadena de oración, traducido a objetivo puede decirse que queremos involucrar a 10 hermanos para que por el período de un año oren por la familia “González” que se encuentran trabajando en España. Aquí, hemos especificado claramente cuanta gente queremos, por cuanto tiempo van a orar, por quienes van a orar y finalmente en donde están ubicados.

 

Cronograma. Siempre es bueno tomar una página de texto y hacer una pequeña tabla donde organicemos una agenda de trabajo, la agenda puede organizarse para que dure un año y proponernos un objetivo general para el Comité de misiones. Nuevamente recomendamos leer el contenido del material Diseño de Proyectos para la Iglesia con el objetivo de aprender a redactar correctamente un proyecto, al presentarlo al liderazgo de la iglesia podemos establecer claramente a donde queremos llegar, cuántos recursos vamos a necesitar, cuánto tiempo vamos a tardar y como podrán ellos medir nuestro trabajo es decir evaluarnos.

Organigrama. Finalmente y no menos importante que el resto de pasos, debe existir una línea clara de responsabilidades. Es decir, quienes serán los encargados del proyecto, de supervisarlo, y de realizar las diferentes funciones que normalmente un comité tiene. Se aconseja tener un presidente del comité, un secretario, tesorero y por lo menos 2 miembros adicionales para apoyar el trabajo.

 

Formar un equipo. Después de realizar la planificación estratégica de la congregación o del Comité de misiones, debemos conseguir personas que nos ayuden para realizar las labores iniciales o estrategias que hayamos planificado. Lo más importante en este momento es orar y pedir que el señor nos traiga a aquellas personas que pueden servir de apoyo. Para eso también hay algunas estrategias importantes que podemos seguir:

 

Desarrollar una cadena de oración. Por cada área geográfica o por cada misionero que conozcamos es importante mantener una cadena de oración. Considere una reunión mensual únicamente para orar por un misionero o un lugar en específico.

  • Organizar un momento de oración en toda la congregación. Por ejemplo en un servicio dominical cada domingo o siquiera una vez al mes dedicar cinco minutos para orar por un misionero o por una región. Previo a la oración se debe dar alguna información exacta de la persona por la que vamos a orar o del lugar; si se puede de ambos mucho mejor.
  1. Mantener una comunicación abierta con aquellos misioneros por los cuales oramos.
  2. Traer invitados especiales para este tipo de oración, gente que ha viajado al exterior, que ha servido como misionero en algún lugar o que trabaja en organizaciones misioneras.
  3. Adoptar una familia misionera. No necesitamos conocer directamente a la persona; podemos informarnos de una familia de nuestra ciudad que se encuentre de misionera en otro país o en otra localidad y una vez que entremos en contacto con ellos empezar a orar regularmente. Hace algún tiempo supimos de una familia misionera que se encontraba en cierta ciudad de África, por muchos años habían predicado en ese lugar con muy pocos resultados, en realidad muy poca gente se había convertido después de casi 20 años de servicio. Algún tiempo después tuvo lugar en esa ciudad un avivamiento como nunca antes se había visto; nuestra familia misionera estaba sorprendida porque en realidad no habían hecho nada nuevo durante todo ese tiempo, no habían llegado visitas, no habían ocurrido casos de sanidad divina, tampoco habían repartido mayor literatura cristiana debido a las restricciones legales en ese país. Sin embargo estaban sorprendidos por la cantidad de personas que estaba viniendo a los pies del Señor. No mucho tiempo después fueron invitados a visitar una pequeña iglesia en su país de origen, jamás habían escuchado de esta iglesia. Cuando llegaron los hermanos les contaron que habían sabido del trabajo que estaban realizando, y que, Iglesia habían decidido orar por ellos todos los domingos durante los últimos dos años. Ahora, nuestros hermanos sabían exactamente porque se había dado el avivamiento.
  4. Orar por los pueblos no alcanzados. Terminamos recordando la historia de aquel pastor en Brasil que no quería invertir en la misión a nivel internacional. Su viejo compañero certeramente le dijo: agradezca Dios que los europeos y estadounidenses te hace un siglo no pensaron como usted. Tenemos una deuda con esa gente, esas personas que vinieron a vivir entre nosotros y predicaron el evangelio entre nuestros padres y abuelos. Gracias a ellos tenemos nosotros luz en nuestra vida y por lo tanto si no podemos ofrendar y nadie puede viajar lo que sí podemos hacer es orar.

 

Tarea: Póngase en contacto con alguna agencia misionera o ingrese a alguno de los sitios web cuyos enlaces aparecen en el área del curso virtual, seleccione una familia misionera por la cual empezaremos a orar. Imprima sus nombres o su imagen si es posible y ponga ese papel en un lugar visible en su casa, al menos una vez por semana dediqué unos minutos a orar por ellos.

Viajes misioneros de corto plazo

44 Un viaje misionero de corto plazo puede ayudar al crecimiento espiritual de la Iglesia entera. Una de las mayores ventajas es que se puede realizar con cualquier iglesia sin importar su tamaño o sus recursos económicos. Un viaje misionero de corto plazo puede darle a los miembros de la Iglesia y a los que viajan especialmente, un objetivo que los motive en el futuro.

Un viaje de estos también nos permite participar, en obediencia a la Biblia, en el desarrollo de la gran Comisión. Un viaje misionero despierta el interés por las misiones en toda la Iglesia. Es un gran motivador especialmente entre los jóvenes y puede tocar el corazón de algunos para dedicar su vida a la obra del Señor.

Además, un viaje misionero de corto plazo puede ayudar a desarrollar las habilidades y actitudes entre los miembros del equipo de misiones que ayudarán al crecimiento de la Iglesia.

 

¿Cómo planificar un viaje de corto plazo?

En primer lugar debe existir un objetivo claro para el viaje misionero. Por objetivo claro entendemos que sabemos exactamente lo siguiente:

Hemos identificado un lugar específico fuera de nuestra ciudad pero dentro de nuestro país al que vamos a viajar. Algunas congregaciones pueden organizar viajes a corto plazo a otros países, en esos casos vale la pena calcular costos y determinar qué trámites legales se deben realizar antes de ingresar a otro país.

Además de haber identificado el lugar específico a donde queremos llegar, también hemos contactado con alguna familia misionera, o alguna iglesia local que sirva de punto de contacto.

Teniendo lugar y gentes adónde vamos a dirigirnos, es muy necesario también tener un presupuesto de cuánto costará por cada persona el viaje.

Hemos establecido juntamente con el liderazgo de la iglesia y las gentes a quienes vamos a visitar un cronograma de actividades.

Previo a iniciar un viaje misionero de corto plazo es muy importante considerar que tipo de objetivo va a tener el mismo.

Servicio. Los objetivos de servicio se enfocan en ayudar a los pobres, apoyar en algún trabajo de construcción, etcétera. Ofrecer una habilidad necesitada en el lugar al que vamos, testificar de Cristo, obras en la iglesia local e incluso testimonios.

 

Discipulado. Visitar una comunidad en acción, predicar la palabra, enseñanza en iglesias, determinar la visión global de Dios para su reino, batalla espiritual, establecer relaciones con otras congregaciones, aprender sobre el trabajo que Dios hace en otros lugares.

 

Los siguientes son algunos pasos recomendados:

  1. Consiga información de los participantes del viaje. Especialmente averigüé en qué fechas pueden viajar, el número aproximado de interesados en el viaje, el rango de edades, las habilidades de cada persona y disponibilidad de recursos para el viaje.
  2. Establezca un lugar. Se recomienda organizar el primer viaje misionero de corto plazo dentro de nuestro país; se puede por ejemplo localizar alguna iglesia con la que tengamos algún contacto que se ubique en otra ciudad, preguntar por alguna necesidad que ellos tengan y que nosotros podamos apoyar o ayudar a resolver. Supongamos que alguna congregación se encuentra en proceso de construcción y necesitan mano de obra para colocar el techo por ejemplo; podemos entonces invitar a varios hermanos que tengan la suficiente fuerza para trabajar por espacio de uno o dos días en ese lugar. Si en nuestra iglesia y médicos se pueden organizar visitas con el objetivo de hacer consultas; si tuviéramos alguna otra clase de profesionales se puede utilizar la experiencia y lo que ya saben para organizar otro tipo de actividades que pudieran ser necesarias. En este momento lo más importante es que es lo que necesitan las otras gentes y si podemos entonces nos comprometemos a ayudarlos. Algunas veces las congregaciones en otras ciudades organizan campañas misioneras y entonces podríamos apoyarles repartiendo volantes o llevando biblias, nuevos testamentos y cualquier otro tipo de apoyo que se requiera en estos casos. El momento de calamidad son muy importantes los viajes misioneros de corto plazo, ya que así podemos apoyar a las personas que pueden haber sido damnificadas. Aquí vale mucho la creatividad de quien organiza el viaje y la receptividad de quienes están en el otro lugar.
  3. Reunión de orientación. Después de haber identificado el lugar y las personas que quieran viajar se debe organizar una primera reunión de orientación donde se explica claramente las posibles fechas del viaje, que tarea se va a realizar, que clase de personas necesitamos que viajen, cuánto dinero va a costar, cuánto tiempo vamos a estar en el lugar, donde dormiremos, donde comeremos y qué hacer en caso de alguna emergencia o dificultad. Se debe ser muy específico en el tipo de ropa que se debe usar, materiales que hay que llevar y los riesgos que existen a la hora de viajar. Algunas congregaciones hacen firmar a las personas un documento donde se libera tanto a la Iglesia enviado ahora como la receptora de cualquier responsabilidad en caso de accidentes. En esta misma reunión de orientación debe indicarse claramente qué tipo de comportamiento se espera de cada persona, quienes están a cargo y qué hacer en caso de que alguien no obedezca las instrucciones. Todas las personas interesadas en el viaje deberán firmar un contrato de viaje.
  4. Viaje. Como ya se dijo al inicio, el viaje misionero de corto plazo debe de tener un objetivo específico, debe de poder medirse el resultado y especialmente deben servir para despertar la conciencia misionera en la Iglesia. En la planificación del viaje misionero debe establecerse claramente un cronograma de tareas, es decir definir claramente qué se hará cada hora y cada día que estemos en el lugar que vamos a visitar.
  5. Transporte. Cuando los grupos son grandes usualmente se contrata transporte especial.
  6. Retorno. Al retorno del viaje misionero se debe organizar una reunión para evaluar los resultados. Es recomendable que esta reunión se haga al menos dos o tres semanas después de que ha finalizado el viaje con el objetivo de que se haya calmado la excitación inicial y podamos determinar exactamente cuáles han sido los aprendizajes.

Cuando estemos formando los grupos es muy importante considerar algunos elementos, en primer lugar es necesario considerar la edad de los participantes, en algunos casos es necesario estipular a que edades pueden participar y quienes no, algunas veces los niños y los ancianos pueden ayudar y otras no. Con mucho amor se debería rechazar aquellas personas que no aporten al viaje, otra situación muy importante a considerar es la seguridad, en Guatemala es necesario evitar viajar de noche y de ser posible viajar siempre en caravana, que aquellos hermanos que decidan llevar su propio vehículo no se aparten del grupo por su propia seguridad. De igual forma, al llegar al lugar a donde vamos a realizar nuestro proyecto se debe tomar en cuenta la situación de las instalaciones o de los lugares en donde se esté trabajando, debe de existir una jerarquía específica de forma que las personas no se expongan a peligros innecesarios.

 

La salud es otro motivo de consideración, sólo deberían viajar personas que estén en un estado de salud óptimo y al llegar considerar la calidad del agua potable. Hay que tener mucho cuidado si se va a rechazar comida que los hermanos que nos reciben ofrecen, ya que podemos ofenderlos y en lugar de que sea un viaje que sirva para el engrandecimiento de la obra del Señor, dejemos el lugar con un mal recuerdo.

Por último y no menos importante es necesario considerar el tipo de iglesia o espiritualidad de los anfitriones. Uno no puede llegar a criticar cómo vive la gente en otro lugar, debe tenerse especial cuidado en no ofender a las personas aún si consideramos pecaminoso lo que estén haciendo.

Muchas veces la congregación que visitemos o los hermanos en donde nos vamos a esperar son gente pobre, antes de viajar se debe tomar en cuenta que el mejor pagar por nuestra comida o en su defecto llevar víveres para que no seamos gravosos para nuestros anfitriones.

Finalmente algunas recomendaciones para tratar con los anfitriones:

  1. muestra respeto por sus anfitriones utilizando maneras apropiadas de saludar especialmente a los más ancianos.
  2. Preguntar a los anfitriones por su familia.
  3. Ser un buen observador y oidor, preguntar con mucha cortesía y educación.
  4. Vestir apropiadamente para mostrar honor a la cultura de quienes nos reciben.
  5. Actuar con mucha discreción y educación con las personas del sexo opuesto.
  6. Mostrar todo el tiempo gratitud por el hospedaje y la comida por muy pobre que sea.
  7. Nunca perder el temperamento o como se dice vulgarmente “perder los estribos”.
  8. Pedir permiso siempre que se va a tomar una fotografía.
  9. Mostrar empatía y no lastima por las gentes o el lugar que visita. Empatía significa ponerme en los zapatos del otro, mientras que la lástima es una muestra de condescendencia o superioridad y todos somos hijos del mismo Dios.
  10. Ser flexible con el tiempo.
  11. Nunca se aconseja regalar dinero en efectivo.

 

Líder del viaje.

Un líder de viaje es aquella persona seleccionada por el liderazgo de la iglesia para hacerse cargo de la organización y desarrollo del viaje misionero de corto plazo. El líder debe tener don de mando, ser organizado, habilidad de trabajo en equipo y predicar con el ejemplo. Siempre que se inicie cualquier reunión o se termine el líder debe pedir a alguien que ore por el buen desarrollo.

Selección de la idea principal y estudio del pasaje bíblico

bigstock_Preacher_With_Bible_2744482La primera tarea antes de poder preparado un sermón es seleccionar la idea principal y además estudiar el pasaje bíblico para encontrar el mensaje que se transmitió a las personas en el momento de haber sido escrito este texto bíblico y la enseñanza que podemos aplicar a nuestra vida actual.

 

Existen cinco pasos que podemos seguir a la hora de seleccionar la idea principal y estudiar nuestro pasaje bíblico. Por supuesto que antes de poder determinar en qué porción bíblica quiero predicar o quiero estudiar es muy importante ponerse de rodillas y pedirle a Dios que nos oriente sobre qué temas habla a nuestra audiencia. Muchas veces las personas que nos inviten a predicar nos dirán que te mantienen que hablemos en nuestro sermón pero también tantas otras veces se nos dará la libertad de elegir nosotros mismos lo que queremos hablar.

Es muy importante entonces ponerse de rodillas y pedirle al señor que use nuestro cerebro, nuestros ojos, nuestras manos y nos de la palabra que las personas de la iglesia a la que vamos a hablar necesitan escuchar. Recuerde que nosotros sólo somos instrumentos utilizados por Dios y que sin importar si vamos a condenar el pecado o habla del amor de Cristo lo que salgan nuestros labios no tiene que ser mensaje nuestro sino palabra de Dios.

Pasamos entonces a explicar los pasos necesarios para poder estudiar un pasaje bíblico; al final del mismo se provee un pequeño formulario para poder trabajar con otros pasajes y ejercitarnos en la búsqueda de la idea principal en textos bíblicos.

PASO 1

Cuando estudiamos la Biblia en primer lugar debemos seleccionar un pasaje o una porción de escritura, es aconsejable que no sea todo un capítulo sino unos pocos versos que en conjunto hablen de un solo tema. El primer paso entonces es identificar la idea central de la porción escrita. La idea central en otras palabras es el concepto principal que el autor trata de comunicar por medio escrito a su audiencia. Si tienes dificultad de encontrar la idea principal procura leer el mismo pasaje utilizando otras versiones de la Biblia.

 

PASO 2

Una vez que hemos identificado la idea central del mensaje escrito tratemos de imaginar preguntas lógicas que puedan dar lugar a respuestas encontradas en el texto. Cada pasaje de la Escritura presenta un flujo natural de ideas. Este flujo puede ser lógico, cronológico, histórico o de otra naturaleza. Para encontrar este orden lógico podemos hacernos algunas preguntas tales como: ¿Quién? ¿Qué? ¿Cuando? ¿Dónde? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Para qué?

Hagamos estas preguntas acerca de la idea principal para encontrar el orden natural de información. No todas las preguntas pueden realizarse con el mismo pasaje y obviamente el mismo pasaje no podrá contestar las mismas preguntas; el ejercicio que entonces hacernos preguntas del porqué de la idea central y luego contestarlas utilizando como respuesta el mismo pasaje que estamos estudiando.

Ejemplo:
Esdras 7:10-12
Reina-Valera 1960 (RVR1960)
10 Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.

¿Cuál es la idea central de este pasaje?
La idea usualmente se expresa en una sola frase u oración. ¿De qué está hablando el pasaje?
1. Hay que cumplir la ley de Jehová.
2. Esdras estudió la ley.
3. Los decretos y estatutos de Israel
4. Esdras se preparó de corazón para enseñar la ley a Israel

¿Cuál de estas cuatro frases u oraciones explica la idea central del pasaje?

• ¿De quién está hablando el pasaje? De Esdras.

• ¿Qué dice de Esdras? Dice que Esdras preparó su corazón para inquirir, o sea estudiar la ley de Jehová, también para cumplirla y enseñarla a Israel.

• ¿Cuándo hizo Esdras eso? En el texto no aparece esta información pero podemos inferir que fue en el tiempo del retorno de los hijos de Israel de la cautividad. Una lectura más amplia de los textos anteriores y posteriores puede darnos una idea general para contestar esta pregunta.

• ¿Dónde ocurrió todo esto? En Israel.

• ¿Por qué? El pueblo de Israel, especialmente Judea había sido desterrado de su tierra como castigo de Dios por haber desobedecido sus mandamientos. Después de mucho tiempo de estar cautivos en tierras ajenas Dios les permitió volver a Canaán. El pasaje dice que Esdras se había preparado y había estudiado la Ley para cumplirla el mismo y para enseñarla al pueblo de Israel. Ese fue el motivo principal de su llegada a Jerusalén.

• ¿Cómo llegó Esdras a Jerusalén? El texto menciona que Esdras se presentó ante el rey y pidió permiso para viajar a Jerusalén y que el rey le facilitó todo lo que Esdras pidió o necesitaba.

• ¿Para qué? Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia. 2da. Timoteo 3:16

¿Quién? ¿Qué? ¿Cuando? ¿Dónde? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Para qué?

 

PASO 3

¿Qué lecciones personales encuentro?
Las respuestas a las preguntas en el paso 2 nos permiten conocer los principios que nos permitan aplicar las lecciones encontradas en el texto a nuestra vida diaria. Tómese un buen tiempo meditando sobre esos principios bíblicos que usted debe encontrar y las implicaciones que ellos tienen en su vida personal. Ningún mensaje será efectivo si no le habla directamente al predicador; las palabras sonarán vacías cuando no encontremos una lección para nuestra vida personal.

¿Qué es un principio? Un principio, en pocas palabras es el fundamento de algo. En este caso, nuestra vida cristiana está basada en la observación de ciertos principios establecidos en la Biblia. Un principio también puede ser el inicio o la razón de la existencia de algo un modo de pensar. En cuanto a nuestra elección de Esdras debemos entonces imaginar qué cosas hace Esdras que todavía el día de hoy debemos hacer; además debemos preguntarnos el motivo que Esdras tenía para realizar las cosas de esa manera.

• Esdras estudió la ley
• Esdras preparó su corazón para obedecer la ley
• Esdras se preparó para enseñar a Israel
Esdras hizo todo esto porque quería agradar a Dios y además quería que Israel volviera a adorar en Jerusalén.
¿Qué lecciones existen entonces para mi propia vida?
I. En nuestro tiempo ya no estamos sujetos a la ley porque hemos entrado en un nuevo pacto con nuestro Dios por medio de la sangre de Jesucristo.
II. Sin embargo, es necesario que preparemos nuestro corazón para obedecer lo que Dios ha dejado escrito en la Biblia.
III. Uno de los grandes mandamientos dejados por el señor Jesucristo es el de ir por todo el mundo y predicar a toda criatura; esto significa que nosotros estamos obligados a prepararnos para enseñar a otros acerca de las maravillas de nuestro Dios.

 

PASO 4

Se dice que el estudio de la Biblia sin aplicación es únicamente información. La aplicación de los principios bíblicos nos lleva a la transformación de las almas. ¿De qué manera puedo yo aplicar los principios enumerados anteriormente? En este caso es necesario establecer objetivos específicos, medibles y realistas.

El último ejercicio puede parecernos bastante simple pero no es, ya que uno debe prepararse y estudiar bastante antes de poder imaginar o establecer un método para aplicar estos principios bíblicos en nuestra vida diaria.

En este momento hemos de seleccionar los principios que se aplican al día de hoy y nuevamente nos convertiremos en preguntas. En este ejemplo hemos determinado tres principios de los cuales el primero ya no es aplicable a nuestra vida porque ya no estamos bajo la ley. Los siguientes dos principios si tienen vigencia al día de hoy:
I. ¿De qué manera puedo preparar mi corazón para obedecer las enseñanzas de la Biblia?
II. ¿Cómo puedo prepararme yo para enseñar a otros sobre la palabra de Dios?

 

APLICACIÓN

I. ¿De qué manera puedo preparar mi corazón para obedecer las enseñanzas de la Biblia?
o Leeré un capítulo diario de la Biblia
o Oraré al menos 15 minutos cada día
o Asistiré a los servicios de mi iglesia al menos un día a la semana.

 

II. ¿Cómo puedo prepararme yo para enseñar a otros sobre la palabra de Dios?
o Voy a comprarme un libro sobre discipulado
o Voy a hacer un curso virtual sobre predicación bíblica
o No descuidaré mi testimonio

 

Ejercicios:

Le presentamos aquí cinco funciones típicas a las que se debe aplicar el método de estudio anteriormente explicado. Hemos preparado un pequeño cuadro que le ayudará a orientarse al estar estudiando estas porciones bíblicas. Este trabajo debe realizarse en una presentación de PowerPoint y cargarlo al área de tareas del curso virtual. Recuerde que para poder subir tareas a la plataforma de cursos, deberá estar registrado en la misma.

 

1 Pasaje bíblico
1ra. Timoteo 1:15-16 15 Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.
16 Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna.
2 Idea principal
2.1 ¿De quién o de qué está hablando el pasaje?
2.2 ¿Qué es lo que se dice de la persona o cosa?
2.3 ¿Cuándo ocurre la situación?
2.4 ¿Dónde tiene lugar la situación?
2.5 ¿Por qué sucede o se dice?
2.6 ¿Cómo?
2.7 ¿Para qué?
3 ¿Qué lecciones personales encuentro?
3.1 ¿Qué principios bíblicos encuentro en este pasaje?
3.2 ¿Cómo puedo aplicar esos principios bíblicos a mi vida diaria?

 

1 Pasaje bíblico
2da. Tesalonicenses 3: 6-10 6 Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros.

7 Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros,

8 ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros;

9 no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis.

10 Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.

 

2 Idea principal
2.1 ¿De quién o de qué está hablando el pasaje?
2.2 ¿Qué es lo que se dice de la persona o cosa?
2.3 ¿Cuándo ocurre la situación?
2.4 ¿Dónde tiene lugar la situación?
2.5 ¿Por qué sucede o se dice?
2.6 ¿Cómo?
2.7 ¿Para qué?
3 ¿Qué lecciones personales encuentro?
3.1 ¿Qué principios bíblicos encuentro en este pasaje?
3.2 ¿Cómo puedo aplicar esos principios bíblicos a mi vida diaria?

 

1 Pasaje bíblico
Eclesiastés 1:12-18 12 Yo el Predicador fui rey sobre Israel en Jerusalén.
13 Y di mi corazón a inquirir y a buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo; este penoso trabajo dio Dios a los hijos de los hombres, para que se ocupen en él.
14 Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.
15 Lo torcido no se puede enderezar, y lo incompleto no puede contarse.

16 Hablé yo en mi corazón, diciendo: He aquí yo me he engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; y mi corazón ha percibido mucha sabiduría y ciencia.

17 Y dediqué mi corazón a conocer la sabiduría, y también a entender las locuras y los desvaríos; conocí que aun esto era aflicción de espíritu.
18 Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor.

2 Idea principal
2.1 ¿De quién o de qué está hablando el pasaje?
2.2 ¿Qué es lo que se dice de la persona o cosa?
2.3 ¿Cuándo ocurre la situación?
2.4 ¿Dónde tiene lugar la situación?
2.5 ¿Por qué sucede o se dice?
2.6 ¿Cómo?
2.7 ¿Para qué?
3 ¿Qué lecciones personales encuentro?
3.1 ¿Qué principios bíblicos encuentro en este pasaje?
3.2 ¿Cómo puedo aplicar esos principios bíblicos a mi vida diaria?

Personas involucradas en un proceso de consejería cristiana.

Al menos tres. (El Espíritu Santo; la persona necesitada y el consejero o consejera)

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¿Quién debiera ser el consejero o consejera?

Todos los cristianos podemos tomar el rol de consejeros, de hecho más de alguna vez a lo largo del día de la semana alguien vendrá a pedirnos opinión acerca de algo. Sin embargo el puesto de consejero del que estamos hablando en este espacio se refiere específicamente a una persona dentro de la Iglesia cuyo rol es aconsejar a aquellas personas que necesitan alguna clase de orientación. Recuerde que es un rol secundario y que el principal consejero siempre será el Espíritu Santo.

 

El trabajo de consejero o consejera en la iglesia es un ministerio más. Por lo tanto el ministro consejero debe estar dispuesto y ser capaz de asumir completamente la responsabilidad a la que Dios le ha llamado: ministrar a los hombres y mujeres que sufren el dolor y la miseria que emanan de los pecados sean estos personales o de las personas que más cerca están de nosotros.

 

Este ministerio tiene una tarea especial de proclamar las buenas nuevas de Dios y la regeneración por medio del Espíritu Santo. Usualmente el rol de consejero en las iglesias es asumido por el pastor. Sin embargo, el propósito de este curso introductorio a la consejería no es suplantar la tarea que el pastor o cualquier persona preparada profesionalmente pueda asumir. De ahí que muchas iglesias prefieren establecer posiciones de consejería con la ayuda de psicólogos; lo cual definitivamente es muy bueno.

 

Este curso entonces busca suplir las necesidades en aquellos lugares donde desafortunadamente no existe gente profesional preparada para dar consejería. Todos los cristianos hemos sido llamados a dar fe de nuestra relación con Dios, hacer testigos de las maravillas que él ha hecho en nuestra vida y desde ese punto de vista todos estamos capacitados para dar algún consejo en caso de necesidad; sin embargo es necesario reconocer con humildad cuando se presenten aquellos casos que no podemos tratar y entonces se necesita derivar esta necesidad a otra persona que pueda apoyarnos.

 

Para las personas que desean dedicar su vida a la consejería profesional es mucho más indicado buscar la educación necesaria en las universidades o seminarios.

 

Perfil del consejero

  1. Discernir lo bueno y lo malo de acuerdo a la palabra de Dios.
  2. Conocimiento de la escritura (Romanos 15:14 y Colosenses 3:16)
  3. Habilidad de confrontar verbalmente con la palabra de Dios de manera que se pueda inducir al cambio de la conducta.
  4. Sabiduría cristiana en su relación con los demás.
  5. Preocupación por los miembros del cuerpo de Cristo. Romanos 15:14

 

Las calificaciones requeridas para un pastor dadas por el apóstol Pablo en los libros de Tito y Timoteo son las mismas requeridas para un consejero. Si nos damos cuenta estas se basan enteramente en calificaciones personales y no necesariamente diplomas o conocimiento. Por lo tanto se puede concluir que un consejero o consejera debe de ser una persona ejemplo en su iglesia en su familia en su comunidad.

 

La autoridad del consejero:

Cualquier consejero debe tener autoridad divina para hacer su trabajo. Y únicamente una consejería basada en la Biblia aporta esa autoridad. El consejero ejercita una autoridad dada por Cristo (Tesalonicenses  5:12 – 13); de esta manera ejercitamos la autoridad que Cristo nos ha entregado a sus santos. Tomé muy en cuenta la palabra santidad porque ésta es la prueba fehaciente de que usted vive lo que predica.

En Hechos 5:29 se hace referencia a dos clases de autoridad, la autoridad de Dios y la autoridad de los hombres. Los apóstoles hacen una clara distinción entre las dos y a cual se debe obedecer primero. El consejero por lo tanto no está ejercitando su propia autoridad, la que tiene le es dada de parte de Dios pero no debe por ningún motivo sobrepasar los límites que Dios mismo le ha establecido.

 

Si un consejero cristiano aconseja a los niños a desobedecer a sus padres por ejemplo, ha perdido su autoridad porque no está enseñando lo que Dios ordena.

 

Como tarea inicial, considere las siguientes declaraciones, y determine cuáles son ejemplos no apropiados del ejercicio de la autoridad del consejero. Las que usted considere que no son correctas deberá escribirlas nuevamente de una manera apropiada.

  1. Confiese su pecado y olvídese del.
  2. Vende tu carro y paga ese préstamo.
  3. Debes estudiar la escritura y orar regularmente.
  4. Cada mañana, debes leer la Biblia por media hora y orar por otros 20 minutos.
  5. Una forma de empezar a amar a tu prójimo es hacer una lista de cosas que sabes le gustaría a ellos o a él y hacerlo por lo -1 vez por semana.
  6. Usted tiene que cortar esa relación homosexual el día de hoy.
  7. La pastilla tranquilizante no te sirve de nada, no lo tomes más.
  8. Tienes que dejar ir tu pena, debes empezar a aprender a enfocarse en el día de hoy en lugar de mañana.
  9. Vuelve cuando estés más calmado.
  10. Obedecer los mandamientos de Dios te gusten o no.

 

 

La realidad, es que las 10 declaraciones necesitan ser escritas nuevamente en un lenguaje menos imperativo. Nosotros no somos los que hemos impuesto los mandamientos que la Biblia nos indica, por el contrario somos simples mensajeros y por lo tanto debemos apelar a que es Dios y no nosotros quien da las instrucciones. Una de las situaciones más interesantes e importantes que un consejero puede hacer es no juzgar y no mandar al infierno a nadie sin importar en qué pecado se encuentre porque esto sólo destruye la relación inicial que la persona necesitada de consejo busca. Consideremos a Jesucristo, cuando llegaron a la aldea de los samaritanos y éstos se negaron a darles comida y devolvió por esa tarde, en lugar de acceder a hacer caer fuego del cielo el señor regaña a los discípulos porque Dios vino al mundo a salvar lo que se había perdido.

 

Finalmente, el consejero no puede por ningún motivo dejar de citar la autoridad de la palabra de Dios, es decir, no podemos escondernos bajo la idea de que no queremos ofender sin llamar al pecado pecado. Pareciera contradictorio con lo que recientemente acabamos de describir, pero la idea aquí es que no lo digo yo, lo dicen las escrituras. Uno de los mayores consejos que recibimos muchas veces de la gente que trabaja en consejería es enfocarse en descalificar la acción y no la persona.

 

El aconsejado

Hay tres fuentes importantes de información acerca de la persona a la que vamos a aconsejar, en primer lugar tenemos a la Biblia, la escritura sagrada la cual establece la manera en que debemos vivir. En segundo lugar, tenemos nuestra experiencia como consejeros y tercero el corazón de la persona que pide ayuda.

Las escrituras son la primera fuente de normas de donde el consejero cristiano extrae los principios que deben dar forma a la vida de los demás.

 

 

¿Qué es lo que necesita saber el consejero?

  1. ¿De que se trata el problema específico que le trae a la reunión de consejería? En este caso el consejero quiere entender el problema en todas sus dimensiones.
  2. ¿Qué principios bíblicos se aplican en este caso?
  3. ¿Qué debe hacerse para aplicar esos principios?

 

Parece una lista de cosas bastante simple, sin embargo aplicados a la práctica la situación cambia y de estas tres cosas será lo que trate el curso de aquí en adelante.

En resumen, el consejero tiene que aprender no sólo el problema único que le ha traído la persona necesitada, sino también escarbar hacia atrás todas aquellas cosas que pueden ser la causa principal y no necesariamente el efecto. En este caso el consejero debe mantener una confidencialidad humilde; él sabe que Dios le ha dado la oportunidad de servir a alguien pero el mayor obstáculo en este trabajo es la posibilidad del fracaso del consejero en mantener un estudio y oración constante de las escrituras. Desde el momento que empezamos un proceso de consejería es muy importante pedir la dirección de Dios específicamente por esta persona de manera que Jesucristo nos alumbre el camino.

Cualquier nuevo consejero debe tratar de pasar mucho tiempo examinando la Biblia y al mismo tiempo su propio corazón, también debe pasar un buen tiempo observando las vidas de los demás.

 

 

Caso 1.

Silvia, era una señorita de 20 años hija de misioneros que habían trabajado toda su vida en África. Ahora, repentinamente habían sido obligados a volver a Estados Unidos para atender a Silvia quien durante dos años había estado siendo tratada de esquizofrenia en África y luego en Estados Unidos. Aparte de un simple sí o no, Silvia se negaba a hablar. Ya que había estado callada o muda durante los pasados dos años la mayoría de las personas creía que estaba alejada de la realidad.

 

Finalmente, fue llevada a un centro de consejería cristiana y después de tres semanas Silvia comenzó a hablar.  Cuando Silvia tenía la edad suficiente para ir al escuela, sus padres la enviaron a una escuela misionera a 500 km de distancia. Sólo por cortos períodos durante cada año ellos podían ver a su hija, este estilo de vida continuó por muchos años hasta que se graduó del bachillerato. Aquí fue cuando el problema se hizo aparente.

Por algún tiempo Silvia pareció ser una señorita feliz, sin embargo la amargura en contra de sus padres había estado creciendo por más de 10 años. Ella se sentía resentida con sus padres, sino también contra la misión que Dios les había dado a ellos. Ella estaba muy resentida por no haber tenido una figura paterna y materna durante su niñez como el resto de los compañeros; ella se dio cuenta que no los conocía bien y no se comprendían. En un aparente estado de emoción y de enojo Silvia fue diagnosticada con esquizofrenia. Aunque se sentía resentida con ellos, también tenía miedo de perderlos.

 

Cuando los consejeros se dieron cuenta que Silvia había pasado la mayor parte de su niñez sola ellos trataron de averiguar más acerca de cómo había sido su vida en esa escuela. Sus padres creían que habían estado haciendo el trabajo de Dios y que eso justificaba el abandono de Silvia. Con tan sólo dos sesiones reconocieron que su conducta hacia su hija había sido dañina, se sintieron muy arrepentidos.

 

Ahora el turno de Silvia, aunque se negaba a hablar, los consejeros trataron de hacerle ver que nunca iba a conocer a sus padres a menos que empezar a hablar con ellos. Con mucho amor ellos trataron de insertar una combinación de esperanza, advertencia, exhortación y ánimo. Fue en esa reunión que Silvia finalmente empezó a hablar con sus padres. De ahí en adelante el resto decisiones consistió en reuniones de conciliación; eventualmente Silvia salió de su problema e ingresó ella misma en un seminario.

 

¿De qué manera el consejero pudo alcanzar esos resultados? En primer lugar, después de obtener la información necesaria del tipo de niñez que Silvia había pasado, el consejero trabajó con los padres para hacerles ver lo equivocado de la circunstancia en que la habían dejado. Silvia no hablaba pero si escuchaba y al tener esas reuniones en presencia de ella fue más fácil hacer entender que los padres estaban arrepentidos por el trato que le habían dado. El consejero también tenía experiencia al haber hablado con otros misioneros, quienes también habían tenido problemas especialmente separación de hijos y padres y problemas interpersonales al vivir con otros misioneros o en lugares donde existe mucha restricción, por ejemplo los seminarios o escuelas de internado.

 

 

TAREA:

Hagamos una lista de los últimos 5 problemas que hemos tenido nosotros.   Ahora, a partir de esa lista hagámonos las siguientes preguntas:

  1. ¿Cuál es la razón que dio origen a este problema? Por ejemplo: Tuve una discusión con mi hijo mayor y le ofendí innecesariamente.  ¿Ese fue el resultado de qué?
  2. ¿Qué principios bíblicos se aplican a esta situación? En primer lugar la Biblia manda a los padres a no exasperar a sus hijos; a tener paciencia con ellos. Y yo, no la tuve.
  3. ¿Cómo se puede aplicar este principio? Primero; pedir perdón a mi hijo para sanar la herida, luego pedir perdón a Dios y finalmente recordar este pasaje en caso de volver a perder la compostura.