El pescado japonés

El pescado japonés

A los japoneses siempre les ha gustado el pescado. Pero las aguas cercanas a los mares de Japón no siempre han tenido suficiente pescado para la demanda. Por eso mismo, los pescadores han tenido que ir más lejos, a aguas profundas y entre más lejos iban más días tardaban en regresar a la costa y por supuesto tardaban más en traer el pescado a los mercados.

El problema es que después de conseguir una buena pesca y pasar varios días en alta mar, al llegar a la costa hacía que el pescado perdiera ese sabor al que los japoneses estaban acostumbrados.

Una solución que encontraron fue congelarlos, pusieron grandes congeladores dentro de los barcos para que el pescado llegara sin ningún problema después de varios días en alta mar. De todas maneras, el sabor de un pescado congelado no es lo que a los japoneses les atraía y las ventas seguian siendo malas.

Alguien tuvo la brillante idea de instalar tanques de agua dentro de los barcos para meter ahí los pescados y traerlos vivos hasta la orilla de la playa. El problema es que los pescados se «aburrian» o cansaban y dejaban de moverse y su sabor no mejoraba.

Al fin, los pescadores dieron con la solución. Conseguían el pescado y lo metían a los tanques de agua dentro del barco y metieron también un pequeño tiburón entre ellos. El tiburón los perseguía y se comía unos cuantos pero la mayoría llegaba a salvo a la costa porque el tiburón era pequeño y no necesitaba comer tanto. El sabor del pescado mejoró considerablemente, todo porque agregaron un problema al tanque.

¿Cuántas veces necesitamos un reto para movernos? ¿Cuántas veces ese reto nos hace sacar lo mejor que tenemos en nosotros?

Barry Powerll
99 Inspiring Stories for Presentations
B&B Publishing 2015