¿Qué es una estrategia instruccional?

Una estrategia instruccional está compuesta de tres diferentes aspectos: organización, entrega y administración de la instrucción. Las estrategias de organización se refieren a la manera en que la instrucción estará secuenciada, cual contenido  y de qué manera se presentará primero, segundo, etc.

Las estrategias de entrega se ocupan del medio por el que la instrucción será entregada y la manera en que los estudiantes serán agrupados.

Las estrategias de administración incluyen horarios y el lugar en donde se almacenarán los recursos para implementar la instrucción planificada con las dos estrategias previas.

Estas tres estrategias pueden ser planificadas al nivel de todo un curso, unidad, módulo o lección. Por lección, generalmente nos referimos a la cantidad de instrucción que puede ser completada en una sola sesión; aunque algunas veces las elecciones se extienden por períodos más largos.

Estrategias a nivel de lección.

Las decisiones predominantes que debemos hacer al nivel de lección son principalmente estrategias de organización. ¿Qué contenido debe ser entregado? ¿De qué manera este contenido será presentado? ¿Qué secuencia debe seguir el proceso de instrucción? Para tener una idea más clara sobre estos procesos y la razón de ponerlo de esa forma, vamos a revisar un poco y en términos simples lo que los psicólogos creen que ocurre en el nivel cognitivo cuando los estudiantes aprenden.

 

Éstas actividades mentales o cognitivas, pueden ocurrir de manera consciente o inconsciente. En primer lugar, los estudiantes reciben una cantidad de información sensorial a manera de sonidos, imágenes e incluso estímulos táctiles, olores y sabores por mencionar unos cuantos. Para que el aprendizaje ocurra, los estudiantes deben elegir poner atención a esos estímulos en el ambiente de aprendizaje, o sea, aquel que está relacionado a la tarea de aprender e ignorar completamente cualquier otro estímulo que provenga de fuera.

Por ejemplo, mientras un estudiante está leyendo un texto sobre el Quijote de Cervantes, al mismo tiempo puede estar escuchando sonidos externos que vienen del tráfico en la calle, compañeros que hablan e incluso si estuviera estudiando en un programa en línea los llantos de un niño dentro de su casa o la música que tiene mi hermana en el otro salón. Para que el aprendizaje ocurra, el estudiante, de manera consciente debe elegir ponerle atención al contenido o a los estímulos que recibe del contenido o proceso de aprendizaje e ignorar todos los demás.

A este proceso se le llama percepción selectiva.

Después de la percepción selectiva, la información se almacena temporalmente en la memoria de trabajo. En siguiente lugar, los estudiantes toman esa información y la relacionan con aquellas cosas que ya saben para construir nuevos bloques informativos. Ellos entonces interpretan esta información basada en el conocimiento previo, valores, creencias y estrategias que ya conocen y que están almacenadas en la memoria de largo plazo.

Durante este proceso de relacionar lo que ya saben con lo que es nuevo, la nueva información es almacenada en la memoria de largo plazo agregándose o modificando la que ya tienen. En lo sucesivo y dependiendo de la práctica asociada al contenido de la lección, los estudiantes volverán a utilizar esa información almacenada en la memoria de largo plazo con el objetivo de contestar nuevos ejercicios y generar más información.

 

Las estrategias organizacionales que debemos seleccionar a la hora de planificar lecciones deben facilitar estas operaciones mentales. De todas formas, hay ciertas características de organización general que cualquier lección debería seguir y que facilita estos procesos mentales sin importar el objetivo de aprendizaje. Casi todos concluimos en que las lecciones deberían de tener una introducción, el cuerpo o contenido de la misma, una conclusión y evaluación. Muchas veces la evaluación es retenida hasta que un número de objetivos o lecciones pueda ser evaluado al mismo tiempo. Robert Gagné (1972) desarrolló lo que él llama los nueve eventos de la instrucción.

  1. Captar la atención.
  2. Informar al estudiante los objetivos de aprendizaje para esta lección.
  3. Estimular o recordar los prerequisitos del aprendizaje. (La información que los estudiantes deberían de saber antes de comenzar esta lección)
  4. Presentar el nuevo contenido utilizando los estímulos o materiales apropiados. (Texto, vídeo, imágenes, voz audible, etc.)
  5. Modelar el uso de la nueva información. (Hacer una demostración de cómo se utiliza eso nuevo que están aprendiendo)
  6. Ejercitar. (Dejar que los estudiantes pongan en práctica lo aprendido)
  7. Retroalimentar. (Señalar aquellas cosas que han hecho bien y las que necesitan mejorar)
  8. Evaluar. (Juzgar sobre la base de estándares o competencias el nivel de logro alcanzado)
  9. Fomentar la retención y transferencia del conocimiento. (Proveer oportunidades de practicar lo aprendido, por ejemplo tareas)

Una de las críticas que este modelo tiene en los últimos tiempos es que presenta los eventos como algo que se le hace al estudiante. En este modelo, el estudiante es visto como un objeto recipiente de las acciones del profesor y aparentemente no hay mucho espacio para que el estudiante tome sus propias decisiones.

Sin embargo, existe también procesos cognitivos clave asociados al estudiante. Estas actividades, fundamentalmente se ejecutan dentro de la persona humana y también son necesarios para generar aprendizaje. Algunos de estos procesos cognitivos son los siguientes:

  • Atención. Estar enfocado que se está aprendiendo o ejecutando.
  • Objetivo personal. Tener una idea de lo que queremos alcanzar con el estudio.
  • Motivación. Tener una buena razón para hacer algo o quererlo.
  • Orientación. Saber en dónde estamos, física y espiritualmente.
  • Conocimiento previo. Tener una noción de lo que vamos a aprender
  • Procesar la información. (Experimentar la nueva información).
  • Enfoque. Poner nuestra atención en aquellas partes críticas de la nueva información.
  • Estrategias de aprendizaje. Utilizar cosas que ya sabemos para mejorar la retención o aprendizaje del nuevo contenido.
  • Práctica. Tratar de hacerlo por nuestra cuenta propia y con la ayuda del instructor cuando sea necesario.
  • Retroalimentación. Darnos cuenta de lo que no hicimos bien y seleccionar los pasos correctos la siguiente oportunidad.
  • Consolidar. Poner las cosas (contenido) nuevas y antiguas en un solo lugar.
  • Transferir. Aplicar la nueva información en otro lugar.
  • Re-motivar. Darse cuenta que la nueva información me va a ayudar.
  • Evaluar. Tratar de hacerlo por mi cuenta y corregir cualquier modelo ahora que ya tengo competencia en este contenido.
  • Retroalimentar. Conocer hasta qué punto hemos hecho bien las cosas.

Todos estos eventos cognitivos que ocurren en la mente del estudiante no necesariamente siguen el mismo orden en el que los hemos presentado, por lo tanto el trabajo como profesores es fomentar el uso de estas estrategias por parte de los estudiantes y organizar nuestro contenido de manera que se facilite la retención.

 

Referencia:

Smith, P.; Tillman J. R. (Instructional Design) 2004 Jossey-Bass San Francisco CA.

About Aroldo David Noriega

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