¿Ha llegado la hora de rediseñar el Currículo Nacional Base de Guatemala?

Locura es esperar resultados diferentes y hacer siempre lo mismo. (Albert Einstein)

Un grupo de personas está frente a un televisor, observan un partido de futból entre los dos equipos más seguidos de su país. Cada quién anima a los jugadores de su equipo preferido, quieren que metan goles. Uno de los jugadores falla un tiro y más de la mitad de los presentes gritan enojados por la falla del volante.

En eso, una persona que es nueva en el lugar nota que no hay cables ni antena; el partido que están viendo ha sido grabado y está siendo reproducido desde un DVD. Intrigado, el visitante pregunta: ¿Hace cuánto que tienen ese DVD? Los fanáticos le contestan: -Nos lo regalaron el año pasado, no tenemos cable ni antenas y solo ese DVD con un solo partido.

La siguiente pregunta no se hace esperar: Entonces, ¿por qué se enojan si ya saben como va a terminar el partido?  Ninguno puede responder..

Cada año, el Ministerio de Educación de Guatemala gasta millones de quetzales en hacer un examen diagnóstico a todos los estudiantes que van a graduarse de alguna de las carreras del nivel medio. Afortunadamente este examen no es vinculante pero sirve para tomar una medida al nivel educativo en todo el país. El problema en sí no es el examen diagnóstico, el problema es que cada año se obtienen los mismos resultados y cada año se sigue haciendo exactamente lo mismo una y otra vez.

Por más de 10 años se han gastado millones de quetzales en averiguar lo que ya sabemos, que la educación pública y privada en Guatemala tiene muchas deficiencias. Por no hablar del examen mismo, que es un examen pensado para personas que asisten a clases cinco días a la semana pero que igual lo toman estudiantes de todos los niveles y planes educativos. Un bachiller por madurez que estudia únicamente tres horas a la semana no puede ser comparado con otro que estudió 15. Pero ese no es el tema de este artículo.

La pregunta principal es ¿porque si seguimos obteniendo los mismos resultados, seguimos haciendo las mismas cosas año con año?
Déjenme explicarme. Desde 2004 se empezó a implementar el currículo nacional base y aproximadamente en ese mismo año se hicieron obligatorios los exámenes de diagnóstico antes de imprimir los diplomas de graduación de los estudiantes. Después de hacer ese examen y de imprimir el respectivo diploma no se ha hecho ninguna otra cosa para remediar la situación. Cuando no estamos obteniendo los resultados esperados es el momento de hacer cambios.

¿Qué es lo que debemos cambiar?

Teniendo más de 25 años de experiencia en el campo de la educación de adultos en Guatemala consideró que tengo alguna solvencia para proponer algunos cambios. Por supuesto que hay mucha gente que tiene más experiencia que yo y que podría darnos mejores ideas, las que expongo a continuación sólo son puntos de partida para discutir y comenzar verdaderamente a hacer cambios.

En primer lugar, todos los establecimientos públicos y privados deberíamos estar obligados a presentar planes de mejora de cara a los resultados que se obtienen en estos exámenes diagnósticos. Es decir, si el logro de nuestros alumnos en este año no alcanzó al 5% siquiera, deberíamos presentarle al Ministerio de Educación un proyecto a corto plazo para elevar ese logro por lo menos al 10%. Y así sucesivamente hasta alcanzar un nivel aceptable. El problema es que es más fácil reforzar estas cosas con los centros educativos privados no así con los gubernamentales porque el sindicato de profesores o los sindicatos que hay en el Ministerio de Educación son muy poderosos y no va la permitiera sanciones o despidos en caso de no alcanzar las metas propuestas.

Por su parte, el Ministerio de Educación debería dejar de ser un ente tramitadores de documentos y ser en su lugar una entidad que establece políticas, facilita el trabajo de los directores y docentes y supervisa la puesta en práctica de los programas educativos. Déjenme explicarme otra vez, cuando un alumno completa el bachillerato o cualquier otro grado de nivel medio carga un expediente en donde están todos sus certificados en forma descendiente, atrás del diploma de bachiller está el cierre de pensum, el certificado de quinto bachillerato, el de cuarto bachillerato, los certificados de básicos y diploma de básicos y los certificados y diplomas de nivel primario.
Lo interesante es que si nos ponemos a examinar cada uno de estos documentos nos damos cuenta que llevan firmas y sellos de muchas oficinas del Ministerio de Educación; ¿cuántas horas y cuántos recursos se gastan en ponerle sellos y firmas a una enorme cantidad de documentos que conforman el expediente académico? No sería más fácil utilizar ese tiempo en supervisar los centros educativos públicos y privados y asegurarnos de que están aplicando el currículo como efectivamente debe hacerse?

Para mejorar los procesos de enseñanza aprendizaje no basta con ponernos metas y decir que el año que viene nuestros alumnos llegarán al 10% de logro; hace falta también revisar completamente las mallas curriculares, existe una enorme cantidad de contenidos, competencias e indicadores de logro que necesitan revisión urgente. Desde que se implementó el actual currículo nacional base se dijo que uno de los principales objetivos del mismo era pasar de una educación memorística en donde los estudiantes deben llenar su cabeza, con contenidos y pasar a la acción. El actual currículo tenía como propósito cambiar una educación bancaria por una centrada en la solución de problemas y generación de nuevos conocimientos. Desafortunadamente entre un 40 y 60% de los verbos que aparecen en los indicadores de logro son verbos tales como “describir” y lo que este verbo quiere es que el alumno resiste algo con su boca o por medio de un documento escrito e incluso digital, pero lo que va a recitar es algo que ya tiene en su cabeza. Ese es uno de los grandes problemas del actual currículo, no queremos memorizar pero queremos que los estudiantes repitan o escriban cosas y por supuesto es mucho más fácil escribir un indicador de logro poniéndole un verbo como describir.

Finalmente, un rediseño del currículo no necesariamente pasa por conseguir más recursos, más presupuesto y más profesores. En realidad rediseñar el currículo debe ser un trabajo en el que podamos hacerlo mejor que podemos con lo que tenemos. Los ejemplos que cada año vemos en los premios del maestro 100 puntos nos ilustran que aún con pocos recursos se puede hacer una muy buena educación. Uno de los mejores ejemplos que tenemos en este sentido es el sistema académico de Cuba. No somos partícipes ni fanáticos del modelo económico o político de Cuba; tampoco somos fanáticos de las ideas de Fidel Castro; pero si hay que reconocer algo es que han podido ofrecer una educación de calidad con muy pocos recursos. Y eso está comprobado hasta por los peores enemigos del régimen.

Tenemos que hacer cambios, sino los hacemos cada año seguirán dándose los mismos resultados con el agravante de que cada año que pasa se gasta mucho dinero que de otra forma podría usarse en otras cosas sólo para saber algo que ya sabemos. Algo que aprendimos hace más de 10 años y que todavía sigue sin cambiar porque seguimos haciendo lo mismo.

About Aroldo David Noriega

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