Las necesidades, el punto de partida del diseño de un curso.

Aunque las profesiones en el campo educativo son variadas, muy poca gente se dedica expresamente al estudio del diseño de la instrucción. La didáctica todavía es considerada una parte de la pedagogía y no una disciplina por derecho propio. Por la misma razón de que hay tantas personas trabajando en el campo educativo, muchas veces nos vemos en la necesidad de preparar cursos para satisfacer las necesidades en empresas, en escuelas y en cualquier área donde se requiera algún tipo de instrucción.

El caso de Pedro

Pedro es un auditor que trabaja para una empresa pequeña en su ciudad; Pedro es muy bueno con los números, la mayoría de sus compañeros en el departamento de auditoria y contabilidad siempre lo buscan para pedir consejo o ayuda en cualquier tema relativo a su labor. Uno de estos días, el gerente a cargo del departamento en donde Pedro trabaja no llama a su oficina y le pide un favor.

-Como bien sabes, Pedro, hay más de 20 personas trabajando en tu departamento y estoy preocupado porque he hablado con un par de ellas y no están al corriente de los últimos cambios en las regulaciones contables que ha emitido la Superintendencia de Administración Tributaria. Por eso te pido de favor que organices un curso de actualización tributaria al que de forma obligada deben asistir todas las personas que trabajan en contabilidad aquí en las oficinas centrales y en las diferentes salas de venta que tenemos por todo el país.

-¿Y por qué me has escogido?-Pregunta Pedro.
-Porque eres el mejor en tu departamento, toda la gente te respeta y sabe que sabes mucho. Si todo sale bien probablemente te demos un ascenso.

Sin proponérselo, a Pedro lo han nominado para ser el capacitador en jefe en su empresa. El caso de Pedro no es aislado, en cientos de lugares se tiene la idea de que si alguien es bueno en algo también lo puede enseñar. Ésta, sin ser una idea errada también tiene sus dificultades.

Pedro conversa con dos de sus catedráticos en la universidad, en donde él está haciendo una maestría, el quiere saber de qué manera puede preparar el curso.

Josué, uno de sus profesores, el más antiguo y experimentado de la facultad le dice:

-No debes preocuparte, no es gran problema el que tienes a mano; lo que debes hacer es reunir toda la documentación e información sobre el proceso contable que actualmente ordena el gobierno; luego divides los contenidos en unas cuatro sesiones y se lo enseñas a tu gente; al final de cada reunión puedes ponerles un trabajo extra o en la última sesión hacer una evaluación y con eso estás completando el trabajo.

Erika, una profesora que recientemente se graduó en una universidad extranjera y a la que la mayoría de catedráticos antiguos no muy aprecia porque siempre está trayendo nuevas ideas le dice a Pedro:
-Tienes que tener mucho cuidado Pedro, deberías establecer exactamente qué es lo que tu jefe quiere, porque es que tiene esa idea de que tus colaboradores no saben sobre los cambios del proceso contable; además debes asegurarte que efectivamente las personas no saben lo que les vas enseñar y por último asegurarte de cuál es la conducta que tu jefe quiere ver en los colaboradores después que termine el curso. Solamente con esa información podrás diseñar un curso apropiado. Muchas veces el curso no es tan necesario como si un cambio en los procesos o conducta de la gente.

Ahora Pedro está más confundido, tiene dos consejos diametralmente opuestos; a Pedro le parece más sencillo el consejo de Josué; busca los contenidos y hace unas cuatro sesiones de trabajo, las evalúa y ha completado trabajo. Sin embargo, le preocupa esa idea loca de Erica sobre ¿qué es lo que el jefe quiere que la gente haga después que termine el curso?

Si completa el curso tal y como Josué le ha aconsejado y no pasa nada de eso de lo que el jefe quiere entonces Pedro estaría en problemas, en lugar de ascenso tal vez se quede en donde está o incluso lo despidan para contratar a alguien que sí pueda capacitar al grupo.

Esa noche Pedro llega a su casa pensativo. Cuando le cuenta su esposa el motivo de sus preocupaciones, ella le da posiblemente el mejor de los consejos:
-Habla con tu jefe, pregúntale qué quiere que la gente sepa hacer cuando termine el curso, y si la gente ya lo sabe sólo tendrás que demostrarlo; si no lo sabe entonces habrás lo que tengas que enseñar.

-¿Cómo has llegado a esa conclusión cariño?-Pregunta Pedro.
-En el colegio, en donde doy clases por las mañanas, nos han estado capacitando para redactar objetivos de instrucción, pero no sólo eso, la persona que nos ha estado ayudando nos ha enseñado cómo establecer las necesidades de nuestros alumnos y de qué manera nosotros podemos alinear la instrucción para satisfacer esas necesidades.

-Suenas como mi profesora Erika.-Dice Pedro.
-Erika es una persona muy lista, pero es a mi a quien tienes que hacer caso Pedrito.-Contesta Evelyn, la esposa de Pedro.
-¿Y qué es una necesidad?-Pregunta Pedro.
-Una necesidad es la diferencia entre lo que es y lo que debería ser. Para ponerlo más claro, debes asegurarte que es lo que tu jefe quiere que las personas hagan y qué es lo que están haciendo en este momento. La diferencia entre lo que él quiere que hagan y lo que están haciendo ahora mismo es la necesidad.

Lo más importante a la hora de diseñar un nuevo curso, es establecer la necesidad que lo motiva. Si no hay necesidad entonces es un desperdicio de tiempo y recursos.

About Aroldo David Noriega

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