La misión de Dios para la iglesia

La Biblia entera gira alrededor de la persona de Jesucristo y su misión. Jesús dijo: “el Cristo sufrirá pero se levantará de los muertos al tercer día, el arrepentimiento y perdón de pecados debe ser predicado en su nombre a todas las naciones, empezando por Jerusalén” Lucas 24 versículos 46 y 47.  (Parafraseado)

 

¿Podemos afirmar entonces que toda la Biblia es acerca de una misión? No, si creemos que las misiones es algo que nosotros hacemos. La misión no es nuestra, es de Dios. No es que Dios le ha dado una misión a su Iglesia en esta tierra, la realidad es que Dios tiene a su Iglesia en esta tierra para cumplir su misión.

Desde Génesis conocemos que Dios ha hecho un pacto eterno para bendecir a todas las naciones por medio de los hijos espirituales de Abraham. Jesús no solamente vino al mundo; él fue enviado con una misión. En su bautismo Jesús recibió la afirmación de su verdadera identidad y misión. La misión del ciervo que tiene que ser agente de la salvación de Dios alcanzando los límites de la tierra. (Isaías 49 versículos seis). La misión del rey mesías era por un lado gobernar la tierra y recibir las naciones como herencia. Salmo 2: 8. La misión emana de la identidad de Dios y su hijo. La misión para nosotros significa que participamos en los propósitos del pueblo de Dios para redimir toda la creación.

 

Esto echa por la borda algunas de las ideas comunes que tenemos sobre la misión y que hemos escuchado a lo largo de nuestra vida cristiana. Constantemente nos obliga a abrir los ojos a la gran figura, en lugar de conformarnos con quedarnos en nuestro pequeño templo, la única orden que tenemos nos ha sido dada a nosotros en la Biblia.

 

Tarea:

Busquen su Biblia los siguientes versículos, haga un pequeño comentario sobre lo que usted comprende por cada uno de ellos. Realice su trabajo en una página de texto y lo cargamos en el área de tareas del curso.

  • La visión de Dios. Isaías 66:18
  • El gran pacto de Dios. Génesis 12:2,3.
  • La herencia de Dios. Salmo 2: 7y 8
  • El acto más grande de Dios. Juan 3:16.
  • La gran invitación de Dios: Marcos 1:17.
  • El gran mandamiento de Dios: Mateo 22:37-39.
  • La gran Comisión de Dios: Mateo 28:18-20.
  • DUNAMIS La gran fuerza de Dios. Hechos 1:7-8.
  • La gran salvación de Dios: Apocalipsis 7:9-10

 

¿Esta su iglesia involucrada en el desarrollo de la gran Comisión para este mundo?

La palabra de Dios es clara y ha dado un mandamiento; las necesidades de las almas del mundo hacen urgente obedecer. Cuando unimos fuerzas para el trabajo de la evangelización mundial nos convertimos en socios del mismo trabajo con Dios en la mayor empresa que el mundo jamás ha conocido. Debemos estar conscientes que la gente se perderá en la eternidad si no escuchan nunca la salvación de Dios y desarrollan una relación personal con Jesucristo. Debemos comprender de qué manera Dios ha prometido traer la salvación a este mundo; debemos recordar que Dios ha guardado su Iglesia y la ha sostenido a través de los siglos; en cada tiempo llamó a alguien para cumplir su tarea.

 

Este es el siglo de África, Asia y América Latina, las iglesias necesitan unirse para avanzar el reino de Dios en esos lugares. Sin embargo hay al menos seis barreras que debemos enfrentar antes de comenzar a trabajar para el reino de Dios.

  1. Primero lo primero. En Juan capítulo 15 Jesús nos da la llave de una vida victoriosa en Cristo, en términos claros el habla de la necesidad de vivir una vida dependiente de él. Tal como la rama de la vida depende del árbol para sobrevivir nosotros también no podemos vivir separados de él. La mejor manera en que podemos vivir activamente esa dependencia de Cristo es por medio de la oración, cuando fracasamos o no oramos estamos en esencia haciendo una declaración de independencia cuyos resultados inevitablemente harán que dejemos de llevar fruto y eventualmente podríamos sacarnos y caer del árbol. La oración debe ser la primera y la más fundamental de todas las tareas en cualquier nivel de la Iglesia y eso incluye la misión. Como motivador o movilizador de las misiones deberíamos mantener ante la congregación peticiones específicas de oración por aquellos que se encuentran al frente de la batalla en las misiones. Oremos regularmente por las agencias misioneras por las familias de misioneros y por las personas que ofrendan constantemente para la misión.

 

  1. Evalúe su posición presente. Antes de iniciar cualquier proyecto misionero o no dentro de la iglesia o a nivel personal, necesariamente tenemos que evaluar nuestro estado espiritual presente. Una vez habiendo evaluado nuestra propia condición podemos proceder a evaluar también la situación general de nuestra Iglesia en relación con la misión. Podríamos hacernos las siguientes preguntas:

 

  • ¿El liderazgo de la iglesia enseña con el ejemplo a obedecer el mandato de la Gran Comisión como la tarea principal de la iglesia?
  • ¿Su Iglesia local tiene un equipo que apoya, capacita y anima para que todos los ministerios y miembros de la iglesia se involucren en el cumplimiento de la Gran Comisión?
  • ¿Tiene la iglesia, prioridades claras y objetivos realistas para el involucramiento en la misión?
  • ¿Están los miembros, a través de todos los grupos, consistentemente siendo capacitados que proclamar el Evangelio a todas las naciones es el propósito central de la iglesia?
  • ¿Están los miembros, siendo retados continuamente a involucrarse en proyectos misioneros como parte normal de la vida cristiana?
  • ¿Su Iglesia, activamente anima y apoya misiones de corto plazo y servicios misioneros?
  • Su Iglesia, activamente anima a los miembros a servir en misiones de largo plazo y cuando hay interesados los prepara adecuadamente para ser enviados?
  • ¿Existen reuniones de oración para la misión de manera regular y es parte normal de la vida espiritual de la Iglesia y sus miembros?
  • ¿Su Iglesia activamente se preocupa por los misioneros que han sido enviados y los atiende en sus necesidades financieras y espirituales?
  • ¿Su Iglesia, da una parte sustancial de su ingreso para las misiones?

 

 

  1. Estrategias iniciales:
    • Empiece a hablar de misiones! Para saber cómo piensan los demás.
    • Conduzca estudios sobre misiones. Si no es el pastor, pida permiso antes.
    • Invite a alguien de fuera para que hable sobre misiones
    • Organice un viaje misionero de corto plazo

 

  1. Establecimiento de la visión, misión y estrategias. La visión de la Iglesia tiene que estar basada en la misión. Para el establecimiento de la misión y la visión de la Iglesia te recomendamos revisar los contenidos del material Diseño de Proyectos para la Iglesia Local. Allí se dan algunas pautas para establecer la visión, misión y estrategias de la congregación.

 

Los siguientes son algunas pautas que se dan para iniciar un proceso de planificación estratégica en la iglesia. Este tipo de planificación debe ser realizado por toda la congregación o por lo menos por el liderazgo de la misma, en el peor de los casos si los hermanos que dirigen la congregación, incluyendo al pastor no están interesados en reformular la visión y misión de la congregación vale la pena pedir permiso para crear un comité de misiones y a nivel de comité diseñar entonces una planificación estratégica.

Si la iglesia ya tiene un comité, entonces es muy probable que este tipo de planificación ya fue realizado Juan que no esté escrito en ningún lugar definitivamente hay una razón de ser del Comité.

 

Si no hay comité y no le dan permiso de organizar uno entonces debe hacer como aquel hermano que estaba en un seminario estudiando para ser misionero pero su pastor y los ancianos de la iglesia se oponían; no queriendo ir en contra de la autoridad de sus líderes este hermano empezó a orar para que Dios cambiará el corazón de estas personas. Tres largos años pasaron antes de que fuera invitado por primera vez a explicar sus ideas para el desarrollo de la visión misionera.

 

Visión: Imagine por un momento, que clase de iglesia deseamos tener. ¿Qué clase de Iglesia misionera esperamos que sea la nuestra? Escriba una descripción de lo que usted desea que su Iglesia sea de aquí a 10 o 15 años. Esa es la visión, una visión es una declaración de cómo quisiera yo que fueran las cosas dentro de un tiempo. Es una declaración que puede también corregirse a medida que vamos caminando.

 

Misión: Si la visión nos dice cuál es nuestro destino, la misión nos aclara cuál es el camino que debemos seguir. Por ejemplo, si como visión queremos una iglesia que se preocupe por el desarrollo de la gran Comisión, que ore por los pueblos no alcanzados, que ayude a sostener al menos una familia misionera. La misión entonces nos va decir de qué manera vamos a hacer que los miembros de nuestra congregación se preocupen por la gran Comisión, de qué manera vamos hacer que ellos oren y de qué manera vamos a hacer que ofenden para sostener a una familia misionera. La visión normalmente se redacta en tiempo futuro y la misión en tiempo presente.

 

Diagnóstico: FODA. Aunque el diagnóstico no es parte normal que encuentre uno en la planificación estratégica, siempre es importante poner los pies en la tierra, en este caso debemos determinar cuáles son nuestras fortalezas, nuestras oportunidades, nuestras debilidades y las amenazas que enfrentamos. Por fortaleza entendemos todas aquellas cosas que ya tenemos y que ayudarán a desarrollar la misión y visión; por oportunidades entendemos aquellas fortalezas que no usamos, es decir son cosas que ya tenemos pero que no estamos aprovechando totalmente. En el caso de las debilidades, éstas se refieren a aquellas cosas dentro de nuestra congregación que estorban el desarrollo de la misión y visión misioneras. Una de las grandes debilidades muchas veces lo constituye la misma forma de pensar del liderazgo de la iglesia o de la mayoría de sus miembros. Finalmente las amenazas son aquellas cosas externas sobre las que no tenemos control. La primera fortaleza de toda iglesia es la oración, la que también es una oportunidad porque este es uno de los recursos menos usados. Las debilidades pueden ser todas aquellas preguntas u objeciones que los miembros o el liderazgo de la iglesia tienen a la hora de tratar de impulsar la conciencia misionera. Y la amenaza no nos cabe duda que es el diablo, nuestro enemigo principal.

 

Estrategias: Si la misión nos dice cómo vamos a realizar el trabajo para alcanzar nuestra visión, las estrategias son las grandes ideas sobre las cuales nos movemos. Más adelante enumeramos algunas estrategias que se pueden seguir, por ejemplo crear cadenas de oración, orar por las familias en los servicios misioneros, buscar gente que nos apoye en el trabajo del Comité de misiones, todas estas cosas son estrategias.

 

Objetivos SMART. Una vez que hemos determinado una estrategia a seguir, ésta se convierte en un objetivo. Por ejemplo si deseo empezar una cadena de oración, se dice que los objetivos deben de ser específicos, medibles, alcanzables, realistas y temporales. Si mi estrategia es una cadena de oración, traducido a objetivo puede decirse que queremos involucrar a 10 hermanos para que por el período de un año oren por la familia “González” que se encuentran trabajando en España. Aquí, hemos especificado claramente cuanta gente queremos, por cuanto tiempo van a orar, por quienes van a orar y finalmente en donde están ubicados.

 

Cronograma. Siempre es bueno tomar una página de texto y hacer una pequeña tabla donde organicemos una agenda de trabajo, la agenda puede organizarse para que dure un año y proponernos un objetivo general para el Comité de misiones. Nuevamente recomendamos leer el contenido del material Diseño de Proyectos para la Iglesia con el objetivo de aprender a redactar correctamente un proyecto, al presentarlo al liderazgo de la iglesia podemos establecer claramente a donde queremos llegar, cuántos recursos vamos a necesitar, cuánto tiempo vamos a tardar y como podrán ellos medir nuestro trabajo es decir evaluarnos.

Organigrama. Finalmente y no menos importante que el resto de pasos, debe existir una línea clara de responsabilidades. Es decir, quienes serán los encargados del proyecto, de supervisarlo, y de realizar las diferentes funciones que normalmente un comité tiene. Se aconseja tener un presidente del comité, un secretario, tesorero y por lo menos 2 miembros adicionales para apoyar el trabajo.

 

Formar un equipo. Después de realizar la planificación estratégica de la congregación o del Comité de misiones, debemos conseguir personas que nos ayuden para realizar las labores iniciales o estrategias que hayamos planificado. Lo más importante en este momento es orar y pedir que el señor nos traiga a aquellas personas que pueden servir de apoyo. Para eso también hay algunas estrategias importantes que podemos seguir:

 

Desarrollar una cadena de oración. Por cada área geográfica o por cada misionero que conozcamos es importante mantener una cadena de oración. Considere una reunión mensual únicamente para orar por un misionero o un lugar en específico.

  • Organizar un momento de oración en toda la congregación. Por ejemplo en un servicio dominical cada domingo o siquiera una vez al mes dedicar cinco minutos para orar por un misionero o por una región. Previo a la oración se debe dar alguna información exacta de la persona por la que vamos a orar o del lugar; si se puede de ambos mucho mejor.
  1. Mantener una comunicación abierta con aquellos misioneros por los cuales oramos.
  2. Traer invitados especiales para este tipo de oración, gente que ha viajado al exterior, que ha servido como misionero en algún lugar o que trabaja en organizaciones misioneras.
  3. Adoptar una familia misionera. No necesitamos conocer directamente a la persona; podemos informarnos de una familia de nuestra ciudad que se encuentre de misionera en otro país o en otra localidad y una vez que entremos en contacto con ellos empezar a orar regularmente. Hace algún tiempo supimos de una familia misionera que se encontraba en cierta ciudad de África, por muchos años habían predicado en ese lugar con muy pocos resultados, en realidad muy poca gente se había convertido después de casi 20 años de servicio. Algún tiempo después tuvo lugar en esa ciudad un avivamiento como nunca antes se había visto; nuestra familia misionera estaba sorprendida porque en realidad no habían hecho nada nuevo durante todo ese tiempo, no habían llegado visitas, no habían ocurrido casos de sanidad divina, tampoco habían repartido mayor literatura cristiana debido a las restricciones legales en ese país. Sin embargo estaban sorprendidos por la cantidad de personas que estaba viniendo a los pies del Señor. No mucho tiempo después fueron invitados a visitar una pequeña iglesia en su país de origen, jamás habían escuchado de esta iglesia. Cuando llegaron los hermanos les contaron que habían sabido del trabajo que estaban realizando, y que, Iglesia habían decidido orar por ellos todos los domingos durante los últimos dos años. Ahora, nuestros hermanos sabían exactamente porque se había dado el avivamiento.
  4. Orar por los pueblos no alcanzados. Terminamos recordando la historia de aquel pastor en Brasil que no quería invertir en la misión a nivel internacional. Su viejo compañero certeramente le dijo: agradezca Dios que los europeos y estadounidenses te hace un siglo no pensaron como usted. Tenemos una deuda con esa gente, esas personas que vinieron a vivir entre nosotros y predicaron el evangelio entre nuestros padres y abuelos. Gracias a ellos tenemos nosotros luz en nuestra vida y por lo tanto si no podemos ofrendar y nadie puede viajar lo que sí podemos hacer es orar.

 

Tarea: Póngase en contacto con alguna agencia misionera o ingrese a alguno de los sitios web cuyos enlaces aparecen en el área del curso virtual, seleccione una familia misionera por la cual empezaremos a orar. Imprima sus nombres o su imagen si es posible y ponga ese papel en un lugar visible en su casa, al menos una vez por semana dediqué unos minutos a orar por ellos.

About Aroldo David Noriega

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