La importancia de las competencias suaves (Soft skills)

Las competencias suaves, (soft skills) como se les conoce en inglés son aquellas habilidades no tangibles que poseemos como persona. Se les llama competencias suaves porque aparte de ser intangibles, son habilidades que se pueden transferir de un campo a otro; por la misma razón de ser intangibles son difíciles de medir.

Imagina que trabajas para una empresa de contabilidad. Tienes a cargo 20 personas, esta mañana sales a dar una vuelta por las oficinas y te encontrarás con varias personas, algunas de ellas son capaces de ejecutar tareas, otras pueden colaborar en equipos de trabajo, otros sostienen buenas relaciones con los demás miembros del equipo. A la habilidad de resolver conflictos, comunicarse, colaborar y trabajar en diversos escenarios se le llama “competencia suave”.

De todas maneras, entre tu grupo hay algunas personas que no tienen estas competencias o habilidades y son aquellas gentes que aunque pueden hacer su trabajo es más difícil trabajar con ellas. Tomás es una excelente auditor, desafortunadamente nadie quiere trabajar con el porque aunque sabe hacer bien su trabajo le cuesta llevarse con sus compañeros. Usualmente termina gritándole a los demás o abandonando los proyectos; él siempre pide que lo dejen trabajar sólo. Tomás carece de competencias suaves pero por ser bueno en lo que hace su jefe lo aguanta.

Otros empleados no tienen competencias suaves pero tampoco poseen otras habilidades que los hagan imprescindibles y por lo tanto la mayoría de las veces terminan en la calle buscando trabajo. No todos tenemos la misma suerte que Tomás, que nos aguanten, y por eso es muy importante desarrollar competencias suaves no sólo para trabajar bien con los demás sino para tener más oportunidades en caso de necesitar un nuevo empleo.

¿Cómo se aprenden las competencias suaves?

La mayoría de patrones no aguantaría a gente como Tomás. Lo despedirían en la primera oportunidad que tengan. Sin embargo, otros jefes pueda ser que se acomoden a su estilo de trabajo; sin embargo acomodarse al estilo de trabajo de una persona difícil o carente de competencias suaves puede a la larga generar conflictos con el resto de colaboradores. Muchas veces los jefes no quieren cambiar a una persona como Tomás sólo porque es muy caro despedir a alguien y reemplazarlo con otra persona a quien hay que capacitar todavía.

La mejor alternativa puede ser capacitar a Tomás para que adquiera o desarrolle competencias blandas. Si Tomás aprende a colaborar, a comunicarse con los demás y a resolver conflictos se convertiría en la estrella de la oficina.

La buena noticia es que no necesariamente se requiere entrenamiento caro o un diploma universitario para convertir a Tomás en un empleado modelo. Muchas veces lo único que hace falta es el deseo de acompañar a Tomás mientras desarrolla esas habilidades que esperamos. Así que antes de obligar a Tomás a trabajar con el resto de compañeros pregúntate si estás de acuerdo en caminar con el y ser su mentor o coach.

El deseo de acompañar a alguien como Tomás tiene que ir aderezado también con el deseo de aprender de la persona a quien vamos a mentorear. si Tomás no tiene ningún interés en modificar su conducta no hay mucho que hacer y entonces posiblemente aunque salga caro sea mejor despedirlo.

¿Cómo saber si alguien está dispuesto a aprender?

En inglés hay una palabra muy bonita y que se escribe “teachable”; esta palabra define alguien a quien se le puede enseñar algo. Lo más fácil es hacerle una entrevista individual y preguntarle si está o no de acuerdo en modificar su conducta; paso siguiente es pedir su autorización para que seamos nosotros quienes le demos seguimiento en caso de aceptar la propuesta. Cuando ambas personas se ponen de acuerdo entonces el proceso de cambio ha dado inicio. No debemos esperar que con una entrevista Tomás cambie, tenemos que tener paciencia y darle tiempo al tiempo. Una manera interesante en que podemos capacitar a Tomás es por medio de escenarios donde le demos la oportunidad de decidir en un ambiente ficticio y enfrentar consecuencias.

Otra cosa importante que no debemos dejar de lado es descubrir aquellas competencias blandas que Tomás ya posee. Muchas veces la falta de una sola competencia oscurece la presencia de las demás. Tal vez él no sea bueno llevándose con sus compañeros de trabajo pero si analizando la situación y proponiendo soluciones a problemas cotidianos.

En este mismo blog ya hemos hablado en otra oportunidad sobre el modelo de coaching Kumool, aquí hablamos también de un instrumento llamado “entrevista conmigo…” Y que puede servir de punto de partida para iniciar un proceso de desarrollo personal. Muy importante es tener un plan de trabajo y en esta misma entrada se proponen lo que llamamos planificación de objetivos individuales en donde también se pueden establecer metas a corto plazo y fechas de revisión entre otras cosas.

Usualmente cuando estamos ayudando a alguien a desarrollar una competencia suave se debe establecer lo siguiente:

  • Definir qué competencia queremos alcanzar.
  • Tener un plan para alcanzar esa competencia. El plan por supuesto debe tener una fecha de inicio y una fecha de terminación así como un producto tangible que podamos presentar como evidencia. Digamos que es dentro de seis meses Tomás deberá ser capaz de dirigir un grupo de trabajo por su cuenta. Esto es una meta tangible.
  • Todos los planes deben tener también un sistema de evaluación. La evaluación siempre está determinada por el tiempo que tardemos en llegar o en dar ciertos pasos, los libros o recursos que vamos a leer, la cantidad de entrevistas que tendremos con nuestro tutor y como es el caso de Tomás, la evaluación que hagan de su conducta los compañeros. ¿Cómo evaluar la evaluación de mis compañeros? Digamos que de los 20 compañeros en la oficina, en este momento 15 de ellos no quieren trabajar con Tomás. Una meta tangible puede ser quien dentro de tres meses 15 de 20 compañeros de trabajo quieran trabajar conmigo.

Una vez que Tomás haya finalizado el programa de capacitación es muy importante mantener el seguimiento para que no regrese a los viejos hábitos.

Las competencias suaves han sido aprendidas a lo largo de los años mediante la interacción en la familia, en la escuela, trabajos anteriores y comunidad. Desarrollar una nueva competencia suave no es cosa de unos días, sin embargo todo se puede alcanzar siempre y cuando las personas estén de acuerdo.

Imagen de perfil de Aroldo David Noriega

Acerca de Aroldo David Noriega

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