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La ética en el lugar de trabajo

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El mandamiento más importante

En el Evangelio de Mateo, capítulo 22 versículos 36 al 39 se relata la historia, cuando uno de los fariseos le hizo esta pregunta a Nuestro Señor Jesús:

—”Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley?”
—“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente” —le respondió Jesús—. Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a éste: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas.

Jesús mismo nos indica como poner en práctica el amor hacia los demás:
-”Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes.” Mateo 7:12

¿Por qué nos cuesta tanto cumplir este mandamiento?

John Maxwell dice que el problema principal con la ética es que tratamos de aplicar una clase de ética en la casa, otra en el trabajo y otra en nuestra vida social. La realidad es que existe únicamente una sola ética que debe guiar nuestros actos en cualquier lugar que nos encontremos.

El 14 de enero del año 2011 asumió el poder en Guatemala el general Otto Pérez Molina; la mayoría de habitantes del país había votado por el por qué creían que viniendo de la esfera militar era un hombre que podía mantener su palabra o sea sus promesas, y que iba a luchar contra la violencia y la corrupción, dos de los males más terribles que azotan el país.

Cuatro años después el y su vicepresidenta y muchos de sus funcionarios se encuentran en prisión y aquel buen nombre labrado a lo largo de su vida quedó destruido bajo una serie de actos de corrupción difíciles de explicar.

Como dice el señor Maxwell, a mucha gente le disgusta el estado actual de la ética, sin embargo a diario nosotros mismos contribuimos con nuestros actos a empeorarla. Hace varios años el actor Mel Gibson tuvo problemas con la ley debido al abuso del alcohol y problemas en su matrimonio. Los noticieros estadounidenses se llenaron de notas o entrevistas a diferentes personas que trataban el tema y se preguntaban de qué manera una persona que produjo la película “La Pasión de Cristo” haya sido capaz de caer tan bajo. En una de esas entrevistas un rabino puso el dedo en la llaga. Dijo: la gente siempre quiere que sus líderes tengan un nivel ético más alto del que nosotros mismos tenemos. Exigimos de ellos lo que nosotros no somos.

¿Por qué la ética se encuentra en este terrible estado?

Algunas veces encontramos dinero tirado en la calle y no nos preocupamos por buscar a su dueño; o en alguna ocasión alguien nos paga demás y no devolvemos el cambio; otras veces tratamos de sacar ventaja deliberadamente engañando a las personas. En nuestra defensa decimos que era una mentira chiquita, o era una cantidad insignificante de dinero. Cuando en realidad, ante Dios y ante la gente un robo es un robo y una mentira sigue siendo una mentira por muy pequeñas que sean.

John Maxwell vuelve a preguntarse ¿por qué la ética se encuentra en este terrible estado? En Génesis 6:5 Dios ya había concluido que el hombre “… Piensa de continuo solamente el mal”.

Por eso mismo es que ante cualquier situación usualmente todos nosotros hacemos lo que nos resulta más conveniente; antes de recibir un regaño preferimos decir una mentira, en lugar de admitir que nos hemos equivocado le echamos la culpa a otra gente.

Otra cosa con el ser humano es que estamos dispuestos a hacer lo que sea con tal de ganar. Una madre que se presenta al colegio con un regalo costoso para su maestra esperando recibir a cambio notas altas para su propio hijo, está poniendo en primer lugar un diploma o certificado y hará lo que sea necesario con tal de obtenerlo, creyendo que ese papel le dará algún éxito en el futuro a su hijo. Lo triste de estos casos es que cuando nosotros estamos faltando a la ética o faltando a los mandamientos de Dios no lo vemos tan grave como cuando lo hacen otras personas, especialmente políticos.

Si no le hago daño a los demás, entonces no es malo.

Otra idea bastante arraigada es que si lo que hago no les hace daño a los demás entonces no debería ser un problema.

Este punto de vista ha dado lugar a tantas concepciones erradas. Hay muchas cosas que podemos hacer y que como no le hace daño a los demás entonces nadie debería criticarnos. La verdad es que hay cosas que la Biblia misma menciona que son pecados en contra de nuestro cuerpo o de nuestra propia naturaleza. El resultado dice Maxwell es un caos ético, todos queremos tener nuestras propias normas y éstas cambian de situación en situación.

Ya que el ser humano es un ser que necesita aceptación social todo el tiempo, tratamos de mostrar el mundo que somos éticos aunque muchas veces dentro de nuestros hogares o dentro de nuestro propio corazón las cosas son diferentes.

Nuestra propia brújula

Tratar a los demás así como quiero que me traten a mí mismo es la única brújula que nos puede guiar a buen destino. Nadie va a un restaurante y dice, “sírvame en la comida que está rancia”; sin embargo si fuéramos dueños de algún restaurante y la comida está apunto de descomponerse, ¿qué haríamos para no perder dinero? ¿Tratar de camuflaje del sabor o inventar un plato nuevo?

Jesucristo mismo dijo que por muy malo que sea un hombre, no le dará una culebra a su hijo en lugar de pescado. Lucas 11:11.

Entonces, si quiero que me valoren, que me aprecien, que me tengan como una persona confiable, que me respeten, quiero ser comprendido, no quiero que se aprovechen de mí y tantos otros ejemplos que podemos dar; la clave es empezar a dar eso mismo nosotros. Tengo que mostrar aprecio por los demás, tengo que valorarlos, comprenderlos, no aprovecharme de ellos, y de esa forma las cosas que doy me serán retribuidas de la misma manera.

¿De la misma manera?

En la mayoría de las veces, si hacemos esto en la familia y en nuestro trabajo vamos a recibir la misma recompensa. Un cliente que es tratado con respeto es un cliente que regresará a nuestro negocio. Un alumno que es valorado por su maestro o maestra, mostrará también el mismo amor por él o ella.

Sin embargo debemos estar preparados, porque hay muchos casos en los que la persona recibirá lo bueno y nos devolverá algo malo. Recordemos que el ser humano es un ser que piensa de continuo solamente el mal, y nosotros no podemos esperar algo diferente.

¿En dónde comienza la ética en el trabajo?

Los líderes en el hogar, en el trabajo y en la sociedad son los encargados de establecer el ejemplo. Si un patrón es tramposo tramposa lo más probable es que sus empleados traten de hacer lo mismo entre ellos y con los clientes.

Edgar era un piloto que trabajaba para una empresa repartidora de libros cristianos. Su jefe hacía envíos a distintas partes del país y enviaba los paquetes con Edgar. Establecía un precio de flete elevado a los clientes. Él tenía la ventaja de ser el único distribuidor en el país para muchas editoriales, por lo tanto tenía un mercado cautivo y los clientes debían de cumplir con sus indicaciones.

Edgar miraba también, que muchas veces los productos que se enviaban eran de menor calidad y a precios exorbitantes. Otro problema que había en ese lugar es que la empresa no pagaba los beneficios adicionales que la ley establece, se hacía firmar a los trabajadores un documento en el que renunciaban a esos beneficios legales si querían trabajar para el lugar.

Cuando Edgar llegó a trabajar a ese lugar no tenía ni experiencia ni antecedentes y por lo tanto le era muy difícil conseguir empleo. Unos años después hubo pleito entre el empleado y su patrón. El día de su despido Edgar llegó a la casa con muchas herramientas. Su esposa le preguntó de dónde venían esas herramientas.

Edgar dijo: la saqué del taller de la empresa. ¿Te las robaste? Preguntó su esposa. No, dijo él. Estoy ajustando mi salario. Edgar no miraba eso como un robo debido a que por varios años dio a su patrón robarle a sus compañeros o a los clientes y por lo tanto creía que estaba haciendo justicia al quedarse con esas herramientas.

¿Por qué somos así?

Jesucristo es taba en cierto lugar predicando, en ese momento un grupo de personas trajo ante el a una mujer. Había sido hallada en el mismo acto del adulterio y la ley de Moisés manda que debemos apedrear a estas mujeres le dijeron. La gente se quedó allí de pie esperando que él diera su veredicto. Después de todo, este hombre se hacía llamar el hijo de Dios y también predicaba en contra del pecado.

El hombre que dijo “no he venido a abrogar la ley sino a cumplirla…” Ante la insistencia del grupo para que diera la orden de apedrearla dijo: “el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. Dicen las sagradas escrituras que todos, acusados por su conciencia, desde el más viejo hasta el más joven se fueron alejando.

¿De qué manera puedo aplicar entonces la regla de oro a mi vida?

John Maxwell nos da estos consejos:

  1. Adopte la regla de oro como el principio básico de su vida. Esto quiere decir que debemos empezar a partir de este mismo momento a tratar a todos los demás de la misma forma que queremos ser tratados. En cada cosa que hagamos debemos preguntarnos ¿si estuviera yo del otro lado, quería que me traten así?
  2. La ética a la determinan las decisiones y no las condiciones. Las personas que tienen poco carácter tienden a culpar a las condiciones por sus decisiones. Las personas éticas toman las decisiones sin importar las circunstancias en las que se encuentran. John Maxwell dice que si empezamos a tomar suficientes decisiones buenas comenzaremos a crear buenas condiciones.
  1. Rinda cuentas a Dios y a los demás. Una de las herramientas más poderosas para actuar de forma ética es ponernos bajo el yugo de otros. No se trata de esclavizarnos sino más bien de llegar a un acuerdo con alguien más para que vigile mis actos. En los hogares usualmente la esposa o el esposo se dan cuentas entre sí. Los hijos dan cuentas a los padres y los trabajadores rinden cuentas a sus patronos. Los patronos rinden cuentas a las autoridades y las autoridades deben rendirle cuentas a las leyes. Por cierto, la mayoría de leyes en el mundo actual tienen su base de una u otra forma en los 10 mandamientos y en la regla de oro. A muchos nos cuesta reconocerlo y otros ni siquiera nos damos cuenta pero todas las leyes en el mundo occidental pueden ser trazadas de una u otra manera en la Biblia.
  1. Un código de ética. Los códigos de ética son una serie de políticas internas que adopta una empresa para rendir cuentas entre sí. Un código de ética sólo es efectivo si las personas que lideran la empresa la viven y dan testimonio de ella en todos sus actos.

 

El poder de la rendición de cuentas.

Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. Eclesiastés 4:12

La verdad es que este mundo no funciona ni un solo momento sin rendir cuentas. A cada momento de nuestras vidas tenemos que informar a alguien más de lo que estamos haciendo y ser evaluados de muchas maneras.

Jim Haudan dice que en las empresas, el primer paso para rendir cuentas es tener un código de ética o código de conducta como le llama. Estos códigos establecen la manera en que nos conduciremos dentro de la empresa y fuera de ella. La ventaja de un contrato es que me obliga a dar cuentas a los demás sobre mi forma de actuar.

Joseph Greeny, en un artículo que escribió para la revista Harvard Bussiness Review explica también que los mejores equipos de trabajo son aquellos en los que unos a otros se rinden cuentas. Él indica que el primer paso para rendir cuentas es establecer de común acuerdo expectativas para cada individuo y luego autorizarse entre sí para rendirse cuentas.

En el Instituto Superior de Educación Abierta existe un curso de coaching, llamado Kumool. Esta es una palabra en idioma Maya Ixil, significa hermano o compañero. El área donde se habla este idioma se le llama el Triángulo Ixil, compuesto por tres municipios donde predomina la etnia Ixil.

Durante la guerra, buena parte de la población tuvo que huir a las montañas y a cada persona se le asignó un “Kumool”. Cada persona era responsable de otra persona y viceversa. Si algo le pasaba uno también le pasaba al otro, si alguien salía a caminar el otro tenía que acompañarlo o acompañarla. Si alguien se quedaba atrás su Kumool también tenía que esperarlo. Ambos serán responsables de la seguridad de cada uno.

Si tu hermano peca, repréndelo; y si se arrepiente, perdónalo.. Lucas 17:3 NVI

Joseph Greeny nos da unos consejos para enseñar ética en el trabajo:

  • Establecer expectativas por medio de un código de ética o similar.
  • Vivir lo que exigimos. Se dice que nadie que no tenga en orden su casa es apto para gobernar.
  • Enseñar.
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