El mercado de la educación virtual

Mercado, esa palabra tan odiada en la educación, toda entidad educativa pública o privada maneja unos recursos humanos y financieros, tiene una sede, un cuerpo de administración y un grupo de “clientes”; sea que les cobre o no de todas formas esos recursos y tiempo salen de algún lado; a riesgo de no poder complacer a todos diremos que cada entidad educativa tiene un mercado objetivo, un grupo de la sociedad a la que se dirigen sus servicios.

A pesar de eso, nadie ha podido satisfacer el gusto de todos; por eso hay más de dos refrescos de cola en el mercado;  por eso hay varias aerolíneas, por lo mismo hay cientos de marcas diferentes de coches, nadie ha podido hasta ahora hacer un vehículo que satisfaga todos los gustos y todas las necesidades, de allí que  (Meléndez, 2011) tiene mucha razón, para hablar de calidad en un curso de eLearning se necesita primero segmentar o delimitar su población objetivo.

Es decir, una misma entidad educativa  puede tener programas presenciales y virtuales pero dirigidos a grupos distintos.   Al dividir el mercado en nichos se puede enfocar los esfuerzos para servir correctamente al grupo objetivo que se tiene enfrente.

En este sentido, y lo explica (Meléndez, 2011), las escuelas de educación primaria, secundaria y universidades deben funcionar por separado, incluso el tipo de educación que prestan, (Reglada, superior o de capacitación) Esto no solo hace que la empresa se vuelva especialista en el campo al que sirve sino que permite a los estudiantes formarse con personas que tienen experiencia y muchas veces ya trabajan en el campo que enseñan.

Toda entidad que desee impartir cursos de eLearning de calidad debe poner atención también a otros factores o conceptos clave,  por ejemplo, asegurarse que formarán profesionales capaces de responder eficientemente a las exigencias que demanda el desempeño laboral en la sociedad actual.

Factores a considerar

Ahora se procederá a  elaborar ideas  que permitan empezar a delinear un modelo de calidad para un curso virtual en el Instituto de Educación a Distancia.

Tabla No. 2 Factores iniciales que inciden en el diseño de un curso virtual

   
El alumno mismo Puede hacerse una evaluación inicial de habilidades ofimáticas y requerir un perfil de ingreso o una capacitación pre-inscripción.

En el Instituto de Educación a Distancia se usa una Guía de Inscripción, una Guía del Estudiante (cuando ya se ha inscrito) y un Manual  de uso de la Plataforma.

Instructor, facilitador, tutor o profesor.

 

Cualquiera que sea el nombre que se le dé, los profesores deben tener experiencia como alumnos y a la vez deben estar capacitados para la enseñanza en línea.

Para ello, antes de iniciar los cursos y de contratarlos o capacitarlos se debe establecer también un perfil idóneo.

La programación misma del curso Un curso bien planificado debe contener por lo menos:

  • Una descripción general del curso
  • Tareas, estas van al inicio del material
  • Contenidos, pocos pero buenos, la mayor cantidad de recursos solo provocará un abandono prematuro.
  • Metodología (Qué, cómo, cuándo, dónde…)
La tecnología empleada Debe ser estudiada cuidadosamente, no es la mejor tecnología disponible sino la que es funcional para nuestro proyecto.

Se puede crear una lista de cotejo de requisitos mínimos en base a los objetivos del programa.

Por ejemplo si nuestro curso tratará de Redacción y Ortografía en línea;  aprender a usar blogs sería suficiente, no se requiere de videoconferencias o acceso a banda ancha, bastará con el correo electrónico de la plataforma.

 

El diseño gráfico y diseño instruccional.

 

Para estos casos sí es necesario contratar expertos; o tal vez ya los tengamos en nuestra institución, un diseñador gráfico es una persona creativa que sabe cómo hacer atractivo un sitio web con el mínimo esfuerzo y recursos; un diseñador instruccional es la persona que asesora al pedagogo y  analiza cómo hacer llegar la instrucción, en todo caso se aconseja usar el “Backward Design” que es un tipo de programación donde el fin sí justifica los medios; es decir, nos proponemos un objetivo con los alumnos y el medio o contenidos para llegar se vuelve secundario.
Por último el ambiente, entendido como la interacción ente alumno – profesor, o alumno – alumno es uno de los factores mayormente determinantes.

 

Sentarse frente al  frio monitor de una máquina y teclear sin que nadie conteste puede ser la más ingrata experiencia; pero saber que en unas horas alguien va a leer lo que escribí me alienta.

La interacción es la más importante de las cosas y por lo que mejor nos evalúan;  la veremos con detalle más adelante.

Fuente: Elaboración propia

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