¿De dónde se originan las competencias o estándares educativos? ¿Qué son las competencias genéricas y específicas? ¿Cómo se redacta una competencia?

25799En la entrada anterior dijimos que las competencias le pertenecen al individuo y por lo tanto no se pueden medir. Al definir competencias educativas, las instituciones, empresas u organismos de gobierno están estableciendo en la práctica estándares educativos. Medidas sobre las cuales se ha de juzgar el nivel de aprendizaje en determinado campo por parte de los estudiantes. El profesor Andy Gibbs dice que incluso el término “competencia” en el mundo educativo todavía no tiene una definición generalmente aceptada.

Por lo tanto dejaremos de lado esta discusión que no nos lleva a ningún lugar y a partir de este momento y por las siguientes entradas relativas a este tema nos referiremos a “competencia” o “estándar educativo” como sinónimos. [Usted puede disentir con toda libertad].

¿De dónde se originan las competencias o estándares educativos?

Usted como profesor es llamado uno de estos días a la oficina de la dirección o gerencia general de una empresa o unidad académica y le piden redactar una serie de competencias educativas para iniciar un nuevo programa académico o de capacitación. En medio de la conversación de alguna manera terminan hablando de la clase de estudiantes que desean graduar.

La decana de la unidad o director de capacitación le dicen cosas como estas:

  • Quiero un individuo que pueda operar sin dificultad la computadora, los programas de ofimática, conectarse a Internet y producir documentos o enviar correos electrónicos.
  • Quiero una persona que pueda comunicarse con facilidad utilizando diversos medios a su alcance.
  • Quiero un individuo que sea capaz de analizar todo lo que ve, escucha y piensa con el fin de proveer soluciones a los problemas empresariales del mundo moderno.

Quiero ..

Usted como responsable de diseñar el programa piensa sin decirlo a sus jefes:  (Estos locos quieren a la Mujer Maravilla o a Batman!!)

Antes que usted deje de soñar la directora académica le dice: Te hemos designado a tí para redactar las competencias de este nuevo programa. Queremos empezar cuanto antes. Tienes tres meses para diseñar el nuevo programa curricular.

Termina la sesión.

¿Y ahora quién podrá ayudarnos?

La profesora Katy Moore aconseja que antes de salir de la reunión usted busque con sus jefes la manera de transformar esos deseos en acciones concretas que luego puedan medirse, pero no solo acciones, también debe definir las condiciones bajo las cuales se han de ejecutar tales acciones.

Las dos grandes clases de competencias. Genéricas y específicas.

Lo primero que debemos hacer a la hora de diseñar un programa académico por competencias es separar los deseos de nuestros jefes en dos categorías. Las competencias genéricas y las específicas.

Competencias genéricas.

Son las competencias que pueden aplicarse en cualquier situación de la vida. En esta categoría podemos hallar la comunicación, la habilidad con el uso de la tecnología, la solución de problemas, etc. Estas son competencias que pueden aplicarse casi en cualquier ámbito de la vida. Puede ver una lista de las mismas en este enlace.

Competencias específicas

Estas son aquellas competencias aplicables únicamente a un ámbito de la vida, se les llama específicas porque solo se pueden aplicar en un área laboral o de otra naturaleza. Por ejemplo: Los pilotos de autobús; los policías, los arquitectos, los abogados, los profesores, cada uno de ellos posee ciertas competencias únicas a su profesión. Las competencias específicas o estándares educativos usualmente son emitidos por entidades colegiadas, como el Colegio de Ingenieros, las universidades, las entidades de acreditación y por supuesto las empresas.

¿De dónde salen las competencias especificas?

Es decir, ¿quién decide que competencias son especialmente útiles en este o el otro campo? Hasta hace poco tiempo, cuando los modelos curriculares por competencias no habían tomado este auge, usualmente quién decidía que era lo que alguien tenía que aprender para obtener el certificado en cualquier área eran los expertos.

Si íbamos a crear un programa académico de arquitectura pues se llamaba a los mejores arquitectos y ellos definían lo que se esperaba de una persona que quisiera ingresar a su gremio. Sin embargo con la llegada del modelo curricular por competencias y la irrupción de la tecnología en casi todos los campos de la vida, este enfoque ha empezado a tener sus dificultades. Ahora la situación ha cambiado.

Las necesidades como punto de partida.

Si seguimos dependiendo solamente de los expertos para crear programas educativos entonces el conocimiento se puede volver estático. Solo se reproducirá lo que ya se sabe pero no hay respuesta a las necesidades. Tomando el ejemplo de los arquitectos; antes del terremoto en Guatemala, en 1976, las construcciones se hacían solamente con adobes, luego de la tragedia que mató a más de 40 mil personas la necesidad fue de construir casas que pudieran resistir temblores, hubo necesidad de innovar. La innovación solamente es posible por medio del análisis de necesidades.

El modelo curricular por competencias tiene la ventaja de poner la mirada en el fin y no los medios. Ahora, es más importante el fin que los medios para alcanzarlo. Los modelos curriculares por competencia ponen la mirada en lo que se espera que hagan las personas cuando termine la capacitación, el curso o la carrera, no en cuanto contenido han de cubrir ni la forma en que lo harán.

Así que si su jefe le dice esto:

  • Quiero un individuo que sea capaz de analizar todo lo que ve, escucha y piensa con el fin de proveer soluciones a los problemas empresariales del mundo moderno. 

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Lo que usted debe hacer es imaginar así como esas series de detectives en la TV, ver al “graduado deseado” a través del espejo.

Imagine las acciones que una persona ejecutará para “analizar todo lo que ve, escucha y piensa con el fin de proveer soluciones a los problemas empresariales..” Pregunte a sus jefes que acciones concretas han de hacer esas personas. Esas “acciones concretas” deberían ser precedidas de un análisis de necesidades.

Hay diferentes tipos de análisis, mega, macro, micro y quasi. El análisis mega se hace desde la empresa o universidad hacia afuera, hacia el medio en el que desarrolla sus actividades, el análisis macro se hace desde la empresa hacia adentro tomando en cuenta su todo; el análisis micro se realiza en cada departamento o división de la empresa para alinear sus objetivos a los de toda la organización y finalmente el análisis quasi que se refiere a cada puesto de trabajo para determinar si ese puesto es necesario en la empresa y que actividades concretas debe realizar en su puesto de trabajo.

Hágase la siguiente pregunta:

¿Cómo es un individuo capaz de analizar todo lo que ve, escucha y piensa con el fin de proveer soluciones a los problemas empresariales del mundo moderno?

No es una tarea fácil, pero puede dividirla en partes para mejorar su análisis.

  • ¿Cómo es un individuo capaz de analizar todo lo que ve?
  • ¿Cómo es un individuo que escucha y piensa ?
  • ¿Cómo es un individuo que provee soluciones a los problemas empresariales?

Una competencia se redacta juntando lo siguiente:

  • Una acción que el individuo deberá ejecutar
  • Un conocimiento [conceptual, procedimental y/o actitudinal] necesario para ejecutar esa acción y
  • Un contexto dónde se ejecutará esa acción.

¿Cómo es un individuo capaz de analizar todo lo que ve?

  • ¿Qué acción realizará? [analizar]
  • ¿Que debe saber para poder analizar?
  • ¿En dónde va a analizar? ¿Con qué? ¿Con quienes? ¿Cuándo?

La siguiente entrada tratará exclusivamente sobre como redactar competencias.

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