¿Cómo cuantificar el currículo? Autonomía, competencia y propósito.

Muchas cosas acerca de las reformas educativas o reformas curriculares en nuestros países latinoamericanos tienen que ver con el deseo de cuantificar todo lo que hacemos o vemos. Por ahí siempre escuchamos decir que lo que no se puede medir tampoco se puede calificar y la calidad educativa pasa por establecer la cantidad de gente que ha aprobado un curso, la cantidad de personas que obtuvieron éxito después de la educación, la cantidad de cobertura educativa o la cantidad de recursos utilizados. Se cree que simplemente con medir el desempeño estudiantil, los procesos de enseñanza en el aula o los recursos utilizados ya podemos ponerle a un número a la calidad educativa.

Por ahí hay otro dicho que dice que el papel aguanta con todo. La profesora Beberlee Jobrack, autora del libro “Tyranny of the Textbook” (Tiranía del libro de texto) afirma que cuando estamos entregando diplomas al finalizar un curso escolar no se puede medir la alegría de los padres o de los maestros cuando venga los estudiantes pasar al frente.

No se puede medir la intensidad de los aplausos o el gozo que la gente siente en su corazón porque uno de los suyos está recibiendo un diploma.
En un nivel simple pareciera que los administradores o gestores educativos quieren que las escuelas se manejen como si fueran empresas con fines de lucro, algo que en realidad no es malo pero la información cuantitativa es sólo una pieza en el rompecabezas de la calidad educativa.

Incluso dentro de los negocios hay distintas definiciones de lo que para ellos es el éxito, todos sabemos que la contabilidad puede ser manipulada dependiendo de la necesidad y el punto de vista de quienes la llevan a cabo. Una empresa de negocios con fines de lucro únicamente es exitosa si sus accionistas están obteniendo ganancias por el dinero que han invertido. No se puede decir lo mismo de la educación, si los estudiantes repentinamente comienzan a obtener mejores notas no necesariamente significa esto que la calidad de la educación ha mejorado. Podría ser un profesor participando en el programa “salvemos primer grado” y que ha decidido poner una nota mejor a cada estudiante aunque el aprendizaje siga siendo el mismo.

La profesora Jobrack dice que hay tres cosas importantes que fomentan la motivación por el aprendizaje en todos, esas tres cosas son las que nosotros debemos seguir con el objetivo de crear un currículo de calidad.

La necesidad de alcanzar autonomía.

Esta posiblemente es la razón principal de la existencia de la educación desde el momento mismo que inició la raza humana. Los padres esperamos que nuestros hijos un día se independicen y con ese objetivo los enviamos a la escuela, también, siendo adultos muchas veces queremos impulsar nuestra vida hacia otros derroteros y por eso mismo volvemos a la escuela pero la esencia misma del proceso educativo formal o no formal siempre ha sido o ha tenido la intención de hacer de los pupilos unos individuos autónomos, que puedan valerse por sí mismos. Un currículo que fomenta la autonomía puede ser llamado un currículo de calidad.

La necesidad de ser competente en algo que nos gusta o interesa.

Ningún ser humano se siente completo si su vida no está llena de algo que le guste hacer. Es muy difícil aunque no imposible encontrar gente que le encante quedarse sin hacer nada, pero el crear cosas con nuestro trabajo es algo que está en nuestra naturaleza. Todos deseamos sentirnos buenos en algo y a eso se le llama competencia, los currículos deben orientarse a generar competencias dentro de el individuo. Competencias nos motivan a trabajar duro para mejorar nuestras habilidades y sobresalir en ese preciso campo.

Propósito.

Como seres humanos también queremos contribuir en el ámbito familiar, comunitario y social. Siempre queremos crear algo más grande que nosotros mismos, algo que se quede aquí después de que nuestra vida haya transcurrido. Estas cosas nos motivan a trabajar duro, involucrarnos en prácticas tediosas, salir de nuestra zona de confort e incluso estar dispuestos a soportar dolores o experiencias no agradables con el fin de alcanzar nuestro propósito. Esta tres cosas son más poderosas que el sueldo, que ganar o incluso cualquier otra recompensa transitoria.

Aprender a tocar un piano o crear nuestro primer programa de computadora es algo que no tiene precio. La motivación por lo tanto no puede ser cuantificada.

El enfoque de los sistemas o reformas curriculares actuales han puesto mucho énfasis en la cuantificación de la educación, sin embargo, los esfuerzos también tienen que ser relacionados hacia la verdadera motivación o aquellos factores que motivan a los estudiantes y maestros con el fin de proveer oportunidades para que desarrollen autonomía, competencia y propósito. Si hacemos eso estaremos mejorando no sólo el currículo sino la vida misma de nuestros alumnos.

 

 

[S.D.] What makes an effective curriculum? Documento en línea disponible en: https://tyrannyofthetextbook.wordpress.com/ Consultado el 17/02/2017